La decisión de las autoridades de destruir los los cultivos de sandía en algunas regiones de Marruecos, por el excesivo consumo de agua, ha ido acompañada de la recomendación a los agricultores de que se planteen cultivos alternativos. Expertos en agua y activistas de derechos humanos destacaron que promover la transición contribuirá a mantener la estabilidad social de los productores, sus familias y la región en su conjunto.
Farid Al-Khamisi, jefe de la oficina regional del Centro Marroquí de Derechos Humanos en Tata, dijo que “la región está atravesando una situación hídrica crítica como resultado de sucesivos años de sequía” y advirtió de que continuar con cultivos como la sandía agotan el nivel freático.
En una declaración a Hespress, explicó que los habitantes de la región están sufriendo enormemente la escasez de agua potable, lo que llevó a las autoridades a intervenir y regular el suministro a unas pocas horas al día; esta crisis ha causado daños al sistema de oasis, que constituye el pilar básico para la estabilidad de la población en la región.
Subrayó un alarmante descenso de la población de la región de Tata según las estadísticas nacionales, ya que el número disminuyó de 124.000 personas anteriormente a 111.000 personas en el censo de 2024, atribuye este deterioro demográfico a la migración forzada resultante del deterioro de la situación ambiental y del agua en los oasis.
Abdelrahim El-Kassiri, coordinador nacional de la Coalición Marroquí para el Clima y el Desarrollo Sostenible, explicó que “las recientes lluvias, a pesar de su importancia, no permitieron restablecer totalmente los recursos hídricos superficiales, ya que la tasa de llenado de las presas no superó el 50% de su capacidad”.
Destacó la necesidad de orientar y sensibilizar a los agricultores sobre alternativas agrícolas que respeten los recursos hídricos de cada región, dando la máxima prioridad al agua potable y a los árboles frutales y forestales, una gestión adecuada y conjunta del nivel freático es la única garantía para superar las “marchas de sed” y asegurar la estabilidad de la población en las distintas regiones afectadas.
El excesivo consumo de agua causa un problema para la población en algunas regiones, que tiene que emigrar a otras
La decisión de las autoridades de destruir los los cultivos de sandía en algunas regiones de Marruecos, por el excesivo consumo de agua, ha ido acompañada de la recomendación a los agricultores de que se planteen cultivos alternativos. Expertos en agua y activistas de derechos humanos destacaron que promover la transición contribuirá a mantener la estabilidad social de los productores, sus familias y la región en su conjunto.
Farid Al-Khamisi, jefe de la oficina regional del Centro Marroquí de Derechos Humanos en Tata, dijo que “la región está atravesando una situación hídrica crítica como resultado de sucesivos años de sequía” y advirtió de que continuar con cultivos como la sandía agotan el nivel freático.
En una declaración a Hespress, explicó que los habitantes de la región están sufriendo enormemente la escasez de agua potable, lo que llevó a las autoridades a intervenir y regular el suministro a unas pocas horas al día; esta crisis ha causado daños al sistema de oasis, que constituye el pilar básico para la estabilidad de la población en la región.
Subrayó un alarmante descenso de la población de la región de Tata según las estadísticas nacionales, ya que el número disminuyó de 124.000 personas anteriormente a 111.000 personas en el censo de 2024, atribuye este deterioro demográfico a la migración forzada resultante del deterioro de la situación ambiental y del agua en los oasis.
Abdelrahim El-Kassiri, coordinador nacional de la Coalición Marroquí para el Clima y el Desarrollo Sostenible, explicó que “las recientes lluvias, a pesar de su importancia, no permitieron restablecer totalmente los recursos hídricos superficiales, ya que la tasa de llenado de las presas no superó el 50% de su capacidad”.
Destacó la necesidad de orientar y sensibilizar a los agricultores sobre alternativas agrícolas que respeten los recursos hídricos de cada región, dando la máxima prioridad al agua potable y a los árboles frutales y forestales, una gestión adecuada y conjunta del nivel freático es la única garantía para superar las “marchas de sed” y asegurar la estabilidad de la población en las distintas regiones afectadas.
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