Ángel Caballero es un actor y dramaturgo español que este sábado recalará en Ceuta con ‘Donde mueren las palabras’, una obra escrita, dirigida y protagonizada también por él.
Conocido por series como ‘Carmina’, ‘El Marqués’, ‘Brigada de Costa del Sol’ o ‘Arrayán’, este sábado estará junto a Iván Montes, Marcos Orengo y David Trabuchelli a las 19.30 horas en el Teatro Auditorio del Revellín.
En esta entrevista hablamos de su trayectoria, su primera obra como dramaturgo y director y cómo es Ángel Caballero cando se apagan los focos.
– Este sábado llega a Ceuta ‘Donde mueren las palabras’. ¿Cómo nace este proyecto?
– Este proyecto es un proyecto muy personal, que salió casi sin esperarlo. Era, es, la historia de mis amigos de toda la vida, aunque no quiero desvelar mucho de la trama.
Pasó un asunto relacionado con la salud mental que hizo que nos separáramos, tuve que ir al psicólogo y tal, y la psicóloga me recomendaba que escribiera al no poder poner en palabras lo que nos había sucedido. Y entonces, sin darme mucha cuenta, escribí una obra de teatro.
Esa obra de teatro la pasé a compañeros de producción y a directores que me dijeron, oye, esto hay que sacarlo. Entonces lo saqué, y no me preguntes cómo, se estrenó de repente en el Teatro Lara, fue un éxito desde el primer momento y siete años después, qué se dice pronto, aquí seguimos, dando guerra.
– Eso te quería preguntar, ¿cómo puedes hacer que siga viva después de tanto tiempo?
– Eso lo hace el público, eso no es mérito nuestro, que cada noche se emociona, nos sigue acompañando como la primera vez y la obra sigue funcionando como el primer día.
Además, no solo aquí, también se ha hecho fuera de España y, por ejemplo, en países de Latinoamérica, aunque cambian los actores y cambia la forma de hablar, la obra sigue funcionando.
Yo creo que es porque al final la obra habla de lo más esencial, que son los sentimientos y las emociones humanas y eso al final, da igual que estés en Málaga, Madrid, Ceuta o Ecuador, que la gente lo entiende, la gente se emociona y le llega el mensaje de la obra.
La obra está contada, aunque tiene tintes dramáticos, en tono de comedia, porque yo siempre pensé que con una sonrisa el mensaje llega mejor al espectador, y la gente ríe, se emociona, llora también un poquito, pero sale muy contenta.

– ¿Qué actores te acompañan sobre el escenario?
– No, actores no, actorazos, que son maravillosos. Unos auténticos todoterrenos.
Iván Montes, que lleva en esta compañía ya seis años, forma parte de la última película de Almodóvar y ha estado también en ‘El secreto de Puente Viejo’ ocho temporadas.
Marcos Orengo, que está actualmente en la serie Valle Salvaje, estuvo anteriormente en La promesa; y David Trabuchelli, que también tiene una trayectoria amplia en series como Élite.
Estoy muy contento, porque además tanto David como Marcos se estrenan precisamente en Ceuta. Para ellos va a ser su primera vez, así que no hay mejor sitio.
Me han hablado maravillas del público de Ceuta y del teatro de Ceuta. Hace poco estuvo ahí una compañera, Cristina Gallego, y me ha dicho que es una de las plazas que más merece la pena por la acogida del público, el cariño y lo bien que tratan a los actores y a la función. Así que estoy deseando.
– ¿Cómo supiste que querías dedicarte al mundo de la interpretación? ¿Qué significa esto para ti?
– Nunca hubo un proceso de decir voy a ser actor. Es algo puramente instintivo, vocacional y siempre estuvo en mí. No hubo un día de una revelación, ni mucho menos. Simplemente todo llegó, supongo, porque tenía que ser así.
Me formé como actor y luego, al igual que empecé a tener una carrera como dramaturgo gracias a esta obra, que luego han seguido muchas otras; y como director y como productor también, surgió de la manera más natural.
Siempre digo que esto de los actores o el mundo del artisteo, por así llamarlo, es como el camarero que le gusta su oficio y de repente acaba montando un restaurante. Simplemente vas progresando en tu oficio, te gusta el medio al que te dedicas.
– ¿Sientes que hay algún proyecto que marcó un antes y un después en tu carrera?
– Ha habido muchos. Como actor te diría que para mí un papel importante fue cuando hice de Paquirri, el torero, en una serie de Telecinco porque me abrió las puertas a esta profesión.
De repente me puso en el punto de mira de directores de casting y de productores y me permitió tener una carrera.
Como dramaturgo y director otro punto de inflexión sería ‘Donde mueren las palabras’, evidentemente. Es la obra a la que yo le debo todo. Luego ha habido otras también maravillosas, pero la primera vez no se olvida nunca. Entonces le debo mucho a esos dos proyectos.

– Si tuvieras que elegir entre dirigir y escribir la obra o actuar, ¿podrías quedarte con alguna de estas facetas?
– ¿Sabes qué pasa? Que cada proceso es completamente distinto. No tienen nada que ver. Escribir, por ejemplo, es un proceso muy solitario en el que estás tú con tu ordenador, con tus pensamientos; y que no tiene nada que ver con, por ejemplo, salir a escena y enfrentarte a un público de 600 butacas. Son diametralmente opuestos.
Yo disfruto mucho de cada uno de esos procesos. Si tuviera que elegir, claro, yo soy carne de escenario. A mí salir al público, encontrarme cada noche con ellos, es que no hay nada más grande para mí en este mundo. Entonces, creo que acabaría tirando por la interpretación.
– También has protagonizado series de televisión, ¿qué aprendizaje te llevas de ahí?
– Es un medio completamente distinto, no tiene nada que ver, pero a mí me enseñó mucho de disciplina. O sea, la tele tiene unos tiempos muy marcados. Es un equipo muy grande, a diferencia del teatro.
Entonces tú tienes que tener una disciplina muy grande para llegar, escuchar acción y pasar del cero al diez en dos segundos. Si tú fallas, hay un engranaje que también falla; y me enseñó a tener una conciencia muy grande de equipo.
Todas esas cosas luego las he trasladado al teatro. A que mi compañía y mis compañeros tengan esa disciplina, estén a la hora que tienen que estar, estén siempre al cien por cien…Y bueno, trato de seguir por esa senda que, aunque son medios muy distintos en la forma, después no lo son tanto a la hora de ejercerlo.
– Antes de salir a escena, ¿qué se te pasa por la cabeza? ¿Sigues sintiendo ese cosquillo de las primeras veces?
– Los sigo sintiendo en los estrenos de las obras nuevas y en las que ya están muy rodadas, estás un poquito, como se suele decir en Andalucía, apretado, pero yo creo que eso es sano y es bueno.
Siempre pienso, ¿por qué no me hice fontanero? ¿Por qué me dediqué a esto? Siempre quiero salir corriendo, pero es que no me fío de los actores que no tienen ese pequeño miedo en el cuerpo.
Para mí es muy importante tener ese pequeño miedo, ese respeto, porque no te confías. Siempre vas a aprender algo nuevo, siempre vas a tener una función distinta.
El teatro, a diferencia de la tele, sí que tiene una cosa muy distinta y es que cada noche es una función distinta. La función que tú veas en Ceuta y la que veas la semana siguiente en Valladolid no van a tener nada que ver. Será parecida, porque el texto es el mismo y tal, pero lo que suceda esa noche se quedará entre el público y los actores.
– Una última pregunta. ¿Cómo es Ángel cuando está en casa y se apagan los focos?
– Según mis amigos mucho menos divertido que en el teatro. Dicen que soy mucho menos divertido y muy tranquilo.
A diferencia de cuando estoy en el teatro, que no paro en ningún momento y estoy controlándolo todo, estoy con los técnicos, con los actores…Cuando estoy en casa yo creo que necesito ese yin y yang, esa tranquilidad, para luego coger fuerzas para enfrentarme al trabajo.
La entrada Ángel Caballero estrena en Ceuta su obra ‘Donde Mueren las palabras’ aparece primero en El Faro de Ceuta.
Ángel Caballero es un actor y dramaturgo español que este sábado recalará en Ceuta con ‘Donde mueren las palabras’, una obra escrita, dirigida y protagonizada también por él. Conocido por series como ‘Carmina’, ‘El Marqués’, ‘Brigada de Costa del Sol’ o ‘Arrayán’, este sábado estará junto a Iván Montes, Marcos Orengo y David Trabuchelli a
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Ángel Caballero es un actor y dramaturgo español que este sábado recalará en Ceuta con ‘Donde mueren las palabras’, una obra escrita, dirigida y protagonizada también por él.
Conocido por series como ‘Carmina’, ‘El Marqués’, ‘Brigada de Costa del Sol’ o ‘Arrayán’, este sábado estará junto a Iván Montes, Marcos Orengo y David Trabuchelli a las 19.30 horas en el Teatro Auditorio del Revellín.
En esta entrevista hablamos de su trayectoria, su primera obra como dramaturgo y director y cómo es Ángel Caballero cando se apagan los focos.
– Este sábado llega a Ceuta ‘Donde mueren las palabras’. ¿Cómo nace este proyecto?
– Este proyecto es un proyecto muy personal, que salió casi sin esperarlo. Era, es, la historia de mis amigos de toda la vida, aunque no quiero desvelar mucho de la trama.
Pasó un asunto relacionado con la salud mental que hizo que nos separáramos, tuve que ir al psicólogo y tal, y la psicóloga me recomendaba que escribiera al no poder poner en palabras lo que nos había sucedido. Y entonces, sin darme mucha cuenta, escribí una obra de teatro.
Esa obra de teatro la pasé a compañeros de producción y a directores que me dijeron, oye, esto hay que sacarlo. Entonces lo saqué, y no me preguntes cómo, se estrenó de repente en el Teatro Lara, fue un éxito desde el primer momento y siete años después, qué se dice pronto, aquí seguimos, dando guerra.
– Eso te quería preguntar, ¿cómo puedes hacer que siga viva después de tanto tiempo?
– Eso lo hace el público, eso no es mérito nuestro, que cada noche se emociona, nos sigue acompañando como la primera vez y la obra sigue funcionando como el primer día.
Además, no solo aquí, también se ha hecho fuera de España y, por ejemplo, en países de Latinoamérica, aunque cambian los actores y cambia la forma de hablar, la obra sigue funcionando.
Yo creo que es porque al final la obra habla de lo más esencial, que son los sentimientos y las emociones humanas y eso al final, da igual que estés en Málaga, Madrid, Ceuta o Ecuador, que la gente lo entiende, la gente se emociona y le llega el mensaje de la obra.
La obra está contada, aunque tiene tintes dramáticos, en tono de comedia, porque yo siempre pensé que con una sonrisa el mensaje llega mejor al espectador, y la gente ríe, se emociona, llora también un poquito, pero sale muy contenta.

– ¿Qué actores te acompañan sobre el escenario?
– No, actores no, actorazos, que son maravillosos. Unos auténticos todoterrenos.
Iván Montes, que lleva en esta compañía ya seis años, forma parte de la última película de Almodóvar y ha estado también en ‘El secreto de Puente Viejo’ ocho temporadas.
Marcos Orengo, que está actualmente en la serie Valle Salvaje, estuvo anteriormente en La promesa; y David Trabuchelli, que también tiene una trayectoria amplia en series como Élite.
Estoy muy contento, porque además tanto David como Marcos se estrenan precisamente en Ceuta. Para ellos va a ser su primera vez, así que no hay mejor sitio.
Me han hablado maravillas del público de Ceuta y del teatro de Ceuta. Hace poco estuvo ahí una compañera, Cristina Gallego, y me ha dicho que es una de las plazas que más merece la pena por la acogida del público, el cariño y lo bien que tratan a los actores y a la función. Así que estoy deseando.
– ¿Cómo supiste que querías dedicarte al mundo de la interpretación? ¿Qué significa esto para ti?
– Nunca hubo un proceso de decir voy a ser actor. Es algo puramente instintivo, vocacional y siempre estuvo en mí. No hubo un día de una revelación, ni mucho menos. Simplemente todo llegó, supongo, porque tenía que ser así.
Me formé como actor y luego, al igual que empecé a tener una carrera como dramaturgo gracias a esta obra, que luego han seguido muchas otras; y como director y como productor también, surgió de la manera más natural.
Siempre digo que esto de los actores o el mundo del artisteo, por así llamarlo, es como el camarero que le gusta su oficio y de repente acaba montando un restaurante. Simplemente vas progresando en tu oficio, te gusta el medio al que te dedicas.
– ¿Sientes que hay algún proyecto que marcó un antes y un después en tu carrera?
– Ha habido muchos. Como actor te diría que para mí un papel importante fue cuando hice de Paquirri, el torero, en una serie de Telecinco porque me abrió las puertas a esta profesión.
De repente me puso en el punto de mira de directores de casting y de productores y me permitió tener una carrera.
Como dramaturgo y director otro punto de inflexión sería ‘Donde mueren las palabras’, evidentemente. Es la obra a la que yo le debo todo. Luego ha habido otras también maravillosas, pero la primera vez no se olvida nunca. Entonces le debo mucho a esos dos proyectos.

– Si tuvieras que elegir entre dirigir y escribir la obra o actuar, ¿podrías quedarte con alguna de estas facetas?
– ¿Sabes qué pasa? Que cada proceso es completamente distinto. No tienen nada que ver. Escribir, por ejemplo, es un proceso muy solitario en el que estás tú con tu ordenador, con tus pensamientos; y que no tiene nada que ver con, por ejemplo, salir a escena y enfrentarte a un público de 600 butacas. Son diametralmente opuestos.
Yo disfruto mucho de cada uno de esos procesos. Si tuviera que elegir, claro, yo soy carne de escenario. A mí salir al público, encontrarme cada noche con ellos, es que no hay nada más grande para mí en este mundo. Entonces, creo que acabaría tirando por la interpretación.
– También has protagonizado series de televisión, ¿qué aprendizaje te llevas de ahí?
– Es un medio completamente distinto, no tiene nada que ver, pero a mí me enseñó mucho de disciplina. O sea, la tele tiene unos tiempos muy marcados. Es un equipo muy grande, a diferencia del teatro.
Entonces tú tienes que tener una disciplina muy grande para llegar, escuchar acción y pasar del cero al diez en dos segundos. Si tú fallas, hay un engranaje que también falla; y me enseñó a tener una conciencia muy grande de equipo.
Todas esas cosas luego las he trasladado al teatro. A que mi compañía y mis compañeros tengan esa disciplina, estén a la hora que tienen que estar, estén siempre al cien por cien…Y bueno, trato de seguir por esa senda que, aunque son medios muy distintos en la forma, después no lo son tanto a la hora de ejercerlo.
– Antes de salir a escena, ¿qué se te pasa por la cabeza? ¿Sigues sintiendo ese cosquillo de las primeras veces?
– Los sigo sintiendo en los estrenos de las obras nuevas y en las que ya están muy rodadas, estás un poquito, como se suele decir en Andalucía, apretado, pero yo creo que eso es sano y es bueno.
Siempre pienso, ¿por qué no me hice fontanero? ¿Por qué me dediqué a esto? Siempre quiero salir corriendo, pero es que no me fío de los actores que no tienen ese pequeño miedo en el cuerpo.
Para mí es muy importante tener ese pequeño miedo, ese respeto, porque no te confías. Siempre vas a aprender algo nuevo, siempre vas a tener una función distinta.
El teatro, a diferencia de la tele, sí que tiene una cosa muy distinta y es que cada noche es una función distinta. La función que tú veas en Ceuta y la que veas la semana siguiente en Valladolid no van a tener nada que ver. Será parecida, porque el texto es el mismo y tal, pero lo que suceda esa noche se quedará entre el público y los actores.
– Una última pregunta. ¿Cómo es Ángel cuando está en casa y se apagan los focos?
– Según mis amigos mucho menos divertido que en el teatro. Dicen que soy mucho menos divertido y muy tranquilo.
A diferencia de cuando estoy en el teatro, que no paro en ningún momento y estoy controlándolo todo, estoy con los técnicos, con los actores…Cuando estoy en casa yo creo que necesito ese yin y yang, esa tranquilidad, para luego coger fuerzas para enfrentarme al trabajo.
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