El funcionario de la Seguridad Social Alfonso Muñoz Cuenca, que durante años ha atendido presencialmente a trabajadores en una oficina del organismo, ha advertido de la necesidad de controlar cuatro elementos fundamentales para no sufrir “sustos” al solicitar la jubilación u otras prestaciones.
A través de un contenido divulgativo, Muñoz ha recordado que muchas personas acuden con la expectativa de recibir una cuantía superior o de tener cubiertos periodos que en realidad no figuran en los registros oficiales, lo que deriva en situaciones «muy complejas», en sus propias palabras.
La consulta del informe de vida laboral y de las bases de cotización
Muñoz subraya que, a diferencia de hace décadas, hoy el trabajador tiene acceso inmediato a sus datos. Basta con acceder a la sede electrónica de la Seguridad Social para descargar el informe de vida laboral, que refleja las fechas de alta y baja en cada empresa, el porcentaje de jornada (completa o a tiempo parcial) y los días totales cotizados.
De forma paralela, recomienda obtener el informe de bases de cotización, un documento que “mucha gente desconoce” pero que resulta “importantísimo”, ya que en él aparecen las bases por las que se cotiza cada mes. “La base de cotización es la que determinará la cuantía de nuestras prestaciones”, recalca el funcionario, aludiendo a su papel transversal en todo el sistema.
Para ilustrarlo, Muñoz explica que una prestación por desempleo se calcula con la media de las bases de los últimos seis meses; la maternidad o paternidad se abona al 100% de la base del mes inmediatamente anterior al permiso, y en una incapacidad temporal se toma la base del mes anterior a la baja médica. Y ese mismo principio se aplica a las pensiones contributivas: la base de cotización definirá el importe final de una pensión de incapacidad, viudedad o jubilación. Por tanto, descuidar la comprobación periódica de ese dato puede traducirse en una pensión muy inferior a la esperada.
Los cuatro puntos que marcan la diferencia al llegar a la jubilación
Para evitar ese escenario, el funcionario detalla cuatro aspectos que todo trabajador debería revisar de forma periódica. En primer lugar, verificar que el alta laboral figura correctamente en la Seguridad Social, algo que hoy resulta sencillo si se registra el teléfono móvil en la base de datos de la Tesorería General, ya que el sistema envía un SMS con cada movimiento de alta o baja. En segundo lugar, comprobar el tipo de jornada que refleja el informe de vida laboral.
En tercer lugar, conocer la base de cotización por la que se está cotizando realmente, ya que ese importe no siempre coincide con el salario bruto percibido y es el que se utilizará para calcular las prestaciones.
Y, en cuarto lugar, familiarizarse con los requisitos específicos de cada prestación, porque, como advierte Muñoz, hay ciudadanos que “no han tenido derecho a una prestación por distintas circunstancias, bien porque no estaban de alta o bien porque no habían cotizado el tiempo suficiente”. El funcionario insiste en que esta revisión sencilla y accesible a través de la sede electrónica puede marcar la diferencia entre una jubilación tranquila y una desagradable sorpresa.
El funcionario detalla cómo verificar el alta laboral, el tipo de jornada, la base de cotización y los requisitos normativos para calcular correctamente la pensión y no encontrarse con sorpresas al final de la carrera profesional
El funcionario de la Seguridad Social Alfonso Muñoz Cuenca, que durante años ha atendido presencialmente a trabajadores en una oficina del organismo, ha advertido de la necesidad de controlar cuatro elementos fundamentales para no sufrir “sustos” al solicitar la jubilación u otras prestaciones.
A través de un contenido divulgativo, Muñoz ha recordado que muchas personas acuden con la expectativa de recibir una cuantía superior o de tener cubiertos periodos que en realidad no figuran en los registros oficiales, lo que deriva en situaciones «muy complejas», en sus propias palabras.
La consulta del informe de vida laboral y de las bases de cotización
Muñoz subraya que, a diferencia de hace décadas, hoy el trabajador tiene acceso inmediato a sus datos. Basta con acceder a la sede electrónica de la Seguridad Social para descargar el informe de vida laboral, que refleja las fechas de alta y baja en cada empresa, el porcentaje de jornada (completa o a tiempo parcial) y los días totales cotizados.
De forma paralela, recomienda obtener el informe de bases de cotización, un documento que “mucha gente desconoce” pero que resulta “importantísimo”, ya que en él aparecen las bases por las que se cotiza cada mes. “La base de cotización es la que determinará la cuantía de nuestras prestaciones”, recalca el funcionario, aludiendo a su papel transversal en todo el sistema.
Para ilustrarlo, Muñoz explica que una prestación por desempleo se calcula con la media de las bases de los últimos seis meses; la maternidad o paternidad se abona al 100% de la base del mes inmediatamente anterior al permiso, y en una incapacidad temporal se toma la base del mes anterior a la baja médica. Y ese mismo principio se aplica a las pensiones contributivas: la base de cotización definirá el importe final de una pensión de incapacidad, viudedad o jubilación. Por tanto, descuidar la comprobación periódica de ese dato puede traducirse en una pensión muy inferior a la esperada.
Los cuatro puntos que marcan la diferencia al llegar a la jubilación
Para evitar ese escenario, el funcionario detalla cuatro aspectos que todo trabajador debería revisar de forma periódica. En primer lugar, verificar que el alta laboral figura correctamente en la Seguridad Social, algo que hoy resulta sencillo si se registra el teléfono móvil en la base de datos de la Tesorería General, ya que el sistema envía un SMS con cada movimiento de alta o baja. En segundo lugar, comprobar el tipo de jornada que refleja el informe de vida laboral.
En tercer lugar, conocer la base de cotización por la que se está cotizando realmente, ya que ese importe no siempre coincide con el salario bruto percibido y es el que se utilizará para calcular las prestaciones.
Y, en cuarto lugar, familiarizarse con los requisitos específicos de cada prestación, porque, como advierte Muñoz, hay ciudadanos que “no han tenido derecho a una prestación por distintas circunstancias, bien porque no estaban de alta o bien porque no habían cotizado el tiempo suficiente”. El funcionario insiste en que esta revisión sencilla y accesible a través de la sede electrónica puede marcar la diferencia entre una jubilación tranquila y una desagradable sorpresa.
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