Gregorio Sánchez llegó a nuestras vidas televisivas en 1995, cuando ya contaba con 62 años. Su nombre rápidamente se vio opacado por su personaje: había nacido Chiquito de la Calzada. El humorista concentraba en sí mismo varias características: la televisión de una época; la situación de un país que se reía de sus miserias; inventó nuevas palabras que rápidamente calaron en todos los estratos de la sociedad y fue protagonista involuntario de uno de los juicios más surrealistas que se han vivido en nuestro país. Todos estos aspectos se encuentran contenidos en «El otro Chiquito», documental que mañana estrena Movistar Plus, basado en una idea original de Diego San José y dirigido por Juan Zavala y Javier Morales.
La excusa es el juicio, pero la producción es todo un alarde televisivo. Comienza con una introducción en la que algunos de los participantes en la pieza hablan a cámara sobre su relación con el humorista y la revolución que supuso en la televisión de aquellos años.Personajes como Ramón García, Manuel Campo Vidal, Nieves Herrero o Juan y Medio, comparten con los espectadores que Chiquito, «o te hacía gracia, o no», y supuso «una invasión lingüística» que «rompió un poco la tele de entonces». Incluso llegaron a contraprogramar con él un partido de fútbol y «ganó al Real Madrid». Periodistas como Mariola Cubells insisten en que hubo un poco de resistencia: «Al principio no me gustaba. Representaba a la España casposa. La España cañí».
El periodista Sergio del Olmo recuerda que España consolidaba su salida de la dura crisis de 1993 y «Chiquito llegó en un momento en el que nuestro país necesitaba reírse mucho». Incluso Campo Vidal bromea con la actualidad: «Nos harían falta varios chiquitos de la Calzada, a ver si se relaja esto un poco».
Tampoco evade el documental el origen del mito, explicando cómo un cantaor consiguió llegar a la cima televisiva de la mano de Tomás Summers, que convenció a los jefes de la recién nacida Antena 3. La producción sigue hilando la historia de cómo llegó a trabar amistad con el banquero Mario Conde, que fue uno de sus máximos valedores, al tiempo que choca el testimonio del empresario con la intervención de Banesto. La relación entre un humorista y un banquero es el colmo de la descripción de la España de aquellos años. Otros testimonios incluyen a Luz Sánchez Mellado, Jaime Rubio, Paco Griñán, Manuel Jabois, Óscar Jiménez, Natalia Meléndez, Sergio Mora, Celia Villalobos, Pedro Alarcón, Diego de Gloria, María Guardia, Manolo Sarriá, Jose Mercé y Paz Padilla, entre muchos otros. Es interesante comprobar cómo los más allegados aseguran que «se aprovecharon de él» explotando el sueño que tenía: «Comprarle una casa a su Pepita». Ahí, en 1996, tras triunfar por toda España, Chiquito de la Calzada se toma un descanso y ese es el punto de inflexión en la que llega «Esta noche cruzamos el Mississippi», presentado por Pepe Navarro y en el que crean un personaje, Lucas Grijander, una suerte de «fistro» que interpretó Florentino Fernández.
El resto del documental, que cuenta con los testimonios de Fernández y Navarro, intenta dirimir si el joven humorista y su patrón incurrieron en la vulneración de la propiedad intelectual del personaje, que a su vez bebió de otras fuentes. Ahí el true crime se vuelve más evidente con abogados, jueces que leen las palabrejas en la sesión y sentencias que acabarían en agua de borrajas.
Movistar Plus estrena mañana este documental de true crime basado en una idea original de Diego San José, dirigido por Juan Zavala y Javier Morales
Gregorio Sánchez llegó a nuestras vidas televisivas en 1995, cuando ya contaba con 62 años. Su nombre rápidamente se vio opacado por su personaje: había nacido Chiquito de la Calzada. El humorista concentraba en sí mismo varias características: la televisión de una época; la situación de un país que se reía de sus miserias; inventó nuevas palabras que rápidamente calaron en todos los estratos de la sociedad y fue protagonista involuntario de uno de los juicios más surrealistas que se han vivido en nuestro país. Todos estos aspectos se encuentran contenidos en «El otro Chiquito», documental que mañana estrena Movistar Plus, basado en una idea original de Diego San José y dirigido por Juan Zavala y Javier Morales.
La excusa es el juicio, pero la producción es todo un alarde televisivo. Comienza con una introducción en la que algunos de los participantes en la pieza hablan a cámara sobre su relación con el humorista y la revolución que supuso en la televisión de aquellos años.Personajes como Ramón García, Manuel Campo Vidal, Nieves Herrero o Juan y Medio, comparten con los espectadores que Chiquito, «o te hacía gracia, o no», y supuso «una invasión lingüística» que «rompió un poco la tele de entonces». Incluso llegaron a contraprogramar con él un partido de fútbol y «ganó al Real Madrid». Periodistas como Mariola Cubells insisten en que hubo un poco de resistencia: «Al principio no me gustaba. Representaba a la España casposa. La España cañí».
El periodista Sergio del Olmo recuerda que España consolidaba su salida de la dura crisis de 1993 y «Chiquito llegó en un momento en el que nuestro país necesitaba reírse mucho». Incluso Campo Vidal bromea con la actualidad: «Nos harían falta varios chiquitos de la Calzada, a ver si se relaja esto un poco».
Tampoco evade el documental el origen del mito, explicando cómo un cantaor consiguió llegar a la cima televisiva de la mano de Tomás Summers, que convenció a los jefes de la recién nacida Antena 3. La producción sigue hilando la historia de cómo llegó a trabar amistad con el banquero Mario Conde, que fue uno de sus máximos valedores, al tiempo que choca el testimonio del empresario con la intervención de Banesto. La relación entre un humorista y un banquero es el colmo de la descripción de la España de aquellos años. Otros testimonios incluyen a Luz Sánchez Mellado, Jaime Rubio, Paco Griñán, Manuel Jabois, Óscar Jiménez, Natalia Meléndez, Sergio Mora, Celia Villalobos, Pedro Alarcón, Diego de Gloria, María Guardia, Manolo Sarriá, Jose Mercé y Paz Padilla, entre muchos otros. Es interesante comprobar cómo los más allegados aseguran que «se aprovecharon de él» explotando el sueño que tenía: «Comprarle una casa a su Pepita». Ahí, en 1996, tras triunfar por toda España, Chiquito de la Calzada se toma un descanso y ese es el punto de inflexión en la que llega «Esta noche cruzamos el Mississippi», presentado por Pepe Navarro y en el que crean un personaje, Lucas Grijander, una suerte de «fistro» que interpretó Florentino Fernández.
El resto del documental, que cuenta con los testimonios de Fernández y Navarro, intenta dirimir si el joven humorista y su patrón incurrieron en la vulneración de la propiedad intelectual del personaje, que a su vez bebió de otras fuentes. Ahí el true crime se vuelve más evidente con abogados, jueces que leen las palabrejas en la sesión y sentencias que acabarían en agua de borrajas.
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