Un ático con terraza en el barrio de Salamanca por 300 euros al mes: así funcionan los contratos de renta antigua

“¿Te imaginas pagar 300 euros de alquiler por un ático con terraza en el barrio de Salamanca?”. Con esta pregunta, David de Gea, fundador y CEO de la agencia inmobiliaria HousinGo, ha llamado la atención en TikTok sobre unos contratos que, pese a tener su origen hace más de cuatro décadas, todavía continúan vigentes: los alquileres de renta antigua.

De Gea, cuya inmobiliaria está especializada en la compraventa y el alquiler de viviendas en zonas prime de Madrid, explica que se trata de contratos anteriores al 9 de mayo de 1985. Una de sus principales características era la prórroga forzosa, que permitía al inquilino permanecer en la vivienda durante un periodo muy prolongado y explica que algunos de estos alquileres hayan llegado hasta nuestros días.

Contratos firmados hace más de 40 años

La situación cambió en 1985 con el conocido como decreto Boyer, que acabó con la obligatoriedad de esa prórroga para los nuevos contratos y permitió que propietario e inquilino pactasen su duración. La reforma no hizo desaparecer los alquileres que ya estaban vigentes, por lo que algunos han continuado durante décadas.

Otra de sus particularidades aparece cuando fallece el arrendatario. De Gea señala en el vídeo que estos contratos pueden llegar a subrogarse a otras personas, aunque esta posibilidad está sometida a una serie de condiciones.

La posibilidad de mantener el contrato tras la muerte del inquilino, sin embargo, tiene límites. En determinadas circunstancias puede continuar, por ejemplo, su cónyuge o alguno de sus hijos si convivían con él antes de su fallecimiento, pero eso no significa que el alquiler pueda ir pasando de una generación a otra de manera indefinida.

Un alquiler muy diferente al actual

Que estos contratos hayan sobrevivido hasta nuestros días explica que todavía haya viviendas cuyo alquiler se rige por unas condiciones pactadas hace más de cuatro décadas. En algunos casos, las cantidades que pagan sus inquilinos quedan muy lejos de los precios que se manejan hoy en el mercado.

De Gea recurre precisamente a esa diferencia para abrir su vídeo y plantea un ejemplo especialmente llamativo: pagar 300 euros al mes por un ático con terraza en el barrio de Salamanca, una de las zonas más cotizadas de Madrid.

Desde mayo de 1985 dejaron de firmarse nuevos contratos con este sistema, pero los que ya existían pudieron continuar vigentes. Por eso, más de 40 años después, la renta antigua todavía sigue presente en algunas viviendas y da lugar a alquileres que poco tienen que ver con los que se firman actualmente.

 Aunque dejaron de firmarse hace más de 40 años, algunos de estos alquileres continúan vigentes y mantienen condiciones muy diferentes a las de los contratos actuales  

“¿Te imaginas pagar 300 euros de alquiler por un ático con terraza en el barrio de Salamanca?”. Con esta pregunta, David de Gea, fundador y CEO de la agencia inmobiliaria HousinGo, ha llamado la atención en TikTok sobre unos contratos que, pese a tener su origen hace más de cuatro décadas, todavía continúan vigentes: los alquileres de renta antigua.

De Gea, cuya inmobiliaria está especializada en la compraventa y el alquiler de viviendas en zonas prime de Madrid, explica que se trata de contratos anteriores al 9 de mayo de 1985. Una de sus principales características era la prórroga forzosa, que permitía al inquilino permanecer en la vivienda durante un periodo muy prolongado y explica que algunos de estos alquileres hayan llegado hasta nuestros días.

Contratos firmados hace más de 40 años

La situación cambió en 1985 con el conocido como decreto Boyer, que acabó con la obligatoriedad de esa prórroga para los nuevos contratos y permitió que propietario e inquilino pactasen su duración. La reforma no hizo desaparecer los alquileres que ya estaban vigentes, por lo que algunos han continuado durante décadas.

Otra de sus particularidades aparece cuando fallece el arrendatario. De Gea señala en el vídeo que estos contratos pueden llegar a subrogarse a otras personas, aunque esta posibilidad está sometida a una serie de condiciones.

La posibilidad de mantener el contrato tras la muerte del inquilino, sin embargo, tiene límites. En determinadas circunstancias puede continuar, por ejemplo, su cónyuge o alguno de sus hijos si convivían con él antes de su fallecimiento, pero eso no significa que el alquiler pueda ir pasando de una generación a otra de manera indefinida.

Un alquiler muy diferente al actual

Que estos contratos hayan sobrevivido hasta nuestros días explica que todavía haya viviendas cuyo alquiler se rige por unas condiciones pactadas hace más de cuatro décadas. En algunos casos, las cantidades que pagan sus inquilinos quedan muy lejos de los precios que se manejan hoy en el mercado.

De Gea recurre precisamente a esa diferencia para abrir su vídeo y plantea un ejemplo especialmente llamativo: pagar 300 euros al mes por un ático con terraza en el barrio de Salamanca, una de las zonas más cotizadas de Madrid.

Desde mayo de 1985 dejaron de firmarse nuevos contratos con este sistema, pero los que ya existían pudieron continuar vigentes. Por eso, más de 40 años después, la renta antigua todavía sigue presente en algunas viviendas y da lugar a alquileres que poco tienen que ver con los que se firman actualmente.

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