La crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio, la creciente demanda derivada de la inteligencia artificial y la necesidad de garantizar cadenas de suministro seguras han centrado hoy en Roma el arranque de la cumbre del FII Institute, centrada en las posibilidades de inversión en Europa. El encuentro reúne a líderes políticos, empresarios e inversores internacionales para analizar el futuro de la competitividad europea.
Bajo el lema «Europa reinventada: capital, soberanía y autonomía estratégica», el foro pone el foco en algunos de los principales desafíos a los que se enfrenta el continente, desde la financiación de la transición energética hasta la atracción de inversión internacional, pasando por la inteligencia artificial, la industria avanzada y la resiliencia de las cadenas de suministro.
Durante la sesión inaugural, Richard Attias, presidente del Comité Ejecutivo del FII Institute, ha lanzado un mensaje dirigido a las instituciones europeas. «Europa está en un punto de inflexión. La pregunta ya no es si el mundo está cambiando. La pregunta es si Europa está preparada para cambiar con él», ha dicho.
Attias ha defendido que el Viejo Continente debe abandonar una posición defensiva y volver a apostar por el crecimiento y la innovación. «Europa no puede limitarse a proteger los logros de ayer. Debe competir por las oportunidades de mañana», ha advertido. A su juicio, la clave pasa por recuperar la confianza en la empresa, la industria y la tecnología, además de reforzar la capacidad de ejecución política en un momento en el que otras regiones del mundo avanzan de forma más acelerada.
«Europa necesita visión. Europa necesita ejecución. Europa necesita liderazgo», ha remarcado Attias, quien ha exhortado a los políticos a abrir las economías para convertir a la región en uno de los principales polos de crecimiento e innovación del mundo.
La sesión de apertura ha contado con la participación de Yasir Al-Rumayyan, gobernador del Public Investment Fund (PIF), el fondo soberano de Arabia Saudí, y presidente de la petrolera saudí Aramco, la mayor compañía de hidrocarburos del mundo. Su intervención ha señalado las claves sobre los riesgos que las crisis geopolíticas representan para la economía global y, especialmente, para la seguridad energética.
Al-Rumayyan ha comenzado recordando que las amenazas sobre el estrecho de Ormuz, que trata de recuperar su tránsito tras el acercamiento entre el régimen iraní y la Administración Trump, no afectan únicamente al suministro de petróleo. «No se trata solo de la energía», explicó. «Estamos hablando de petroquímicos, fertilizantes, comida, manufactura avanzada, helio, semiconductores y múltiples industrias que dependen directamente de estas cadenas de suministro».
Según el responsable saudí, los acontecimientos de los últimos años han demostrado que la seguridad energética continúa siendo un elemento esencial para el crecimiento económico y para la estabilidad de los mercados.
En este sentido, ha defendido que la transición energética debe abordarse desde una perspectiva pragmática por la relevancia de los hidrocarburos. Tras destacar la importancia de las energías renovables y de las nuevas tecnologías, ha avisado de que los combustibles fósiles seguirán desempeñando un papel fundamental durante las próximas décadas.
«Las nuevas fuentes de energía son una gran aportación, pero no pueden sustituir completamente a los combustibles fósiles», señaló. «La industria petroquímica depende del petróleo y el gas. Los fertilizantes dependen del petróleo y el gas. La producción de alimentos depende del petróleo y el gas. Tenemos que ser realistas sobre lo que queremos hacer y sobre los plazos en los que podemos hacerlo».
Al-Rumayyan ha subrayado además que el crecimiento de la inteligencia artificial incrementará notablemente la demanda energética mundial. Los centros de datos y las nuevas aplicaciones digitales exigirán volúmenes crecientes de electricidad en un momento en el que muchas economías todavía no han resuelto el equilibrio entre sostenibilidad, costes y seguridad de suministro.
Aramco: 99% de operatividad pese a Ormuz
El presidente de Aramco explicó que Arabia Saudí lleva décadas preparándose para posibles interrupciones en las rutas energéticas internacionales, como el desarrollo de infraestructuras alternativas de transporte tras las crisis registradas en los años ochenta. Hoy, esas inversiones han resultado decisivas para garantizar la continuidad del suministro.
«Si no hubiera sido por esa planificación a largo plazo, el mundo estaría hoy en una situación mucho más complicada», aseguró. El directivo destacó igualmente la capacidad de almacenamiento desarrollada por Aramco en distintos mercados internacionales, especialmente en Asia y Corea del Sur. Una apuesta que, ha avanzado, Aramco pretende reforzar.
Pese a las tensiones regionales y los ataques sufridos por algunas instalaciones energéticas en los últimos años, Al-Rumayyan afirmó que la disponibilidad operativa de Aramco se ha mantenido por encima del 99%. «Estamos muy orgullosos de lo que hemos conseguido», afirmó, antes de reconocer el trabajo de ingenieros y empleados para mantener la continuidad del suministro incluso en circunstancias extraordinarias.
Más allá de la energía, el gobernador del PIF ha aprovechado su intervención para trasladar un mensaje de confianza hacia Europa como destino inversor. El fondo soberano saudí ha movilizado desde 2017 cerca de 98.000 millones de euros en inversiones en Europa (incluido Reino Unido), contribuyendo a la creación de unos 160.000 puestos de trabajo.
«Tenemos desafíos, pero las oportunidades son mayores», ha dicho. Entre los principales obstáculos identificó la complejidad regulatoria y algunas normativas que, en su opinión, están dificultando tanto la llegada de nuevas inversiones como la consolidación de las ya existentes.
No obstante, el PIF confía en que las instituciones europeas avancen hacia marcos más favorables para la actividad empresarial. De hecho, durante la cumbre se abordarán más de 140 oportunidades de colaboración entre empresas europeas y saudíes con un valor potencial superior a los 10.000 millones de euros hasta 2030.
Al-Rumayyan también ha confirmado que el nuevo plan estratégico del PIF hasta 2030 mantendrá la vocación internacional del fondo. Aunque el desarrollo de la economía saudí seguirá siendo prioritario, aseguró que las inversiones globales continuarán creciendo y que Europa seguirá ocupando un lugar destacado dentro de esa estrategia bidireccional, en la que Europa también mire hacia el reino saudí.
Las instituciones saudíes concentran en Roma a bancos europeos y decenas de empresas para abrir nuevas posibilidades de inversión. Yasir Al-Rumayyan, gobernador del PIF, pide apertura a Europa y anuncia más centros de almacenamiento de la petrolera Aramco para sortear crisis como la de Ormuz
La crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio, la creciente demanda derivada de la inteligencia artificial y la necesidad de garantizar cadenas de suministro seguras han centrado hoy en Roma el arranque de la cumbre del FII Institute, centrada en las posibilidades de inversión en Europa. El encuentro reúne a líderes políticos, empresarios e inversores internacionales para analizar el futuro de la competitividad europea.
Bajo el lema «Europa reinventada: capital, soberanía y autonomía estratégica», el foro pone el foco en algunos de los principales desafíos a los que se enfrenta el continente, desde la financiación de la transición energética hasta la atracción de inversión internacional, pasando por la inteligencia artificial, la industria avanzada y la resiliencia de las cadenas de suministro.
Durante la sesión inaugural, Richard Attias, presidente del Comité Ejecutivo y consejero delegado interino del FII Institute, ha lanzado un mensaje dirigido a las instituciones europeas. «Europa está en un punto de inflexión. La pregunta ya no es si el mundo está cambiando. La pregunta es si Europa está preparada para cambiar con él», ha dicho.
Attias ha defendido que el Viejo Continente debe abandonar una posición defensiva y volver a apostar por el crecimiento y la innovación. «Europa no puede limitarse a proteger los logros de ayer. Debe competir por las oportunidades de mañana», ha advertido. A su juicio, la clave pasa por recuperar la confianza en la empresa, la industria y la tecnología, además de reforzar la capacidad de ejecución política en un momento en el que otras regiones del mundo avanzan de forma más acelerada.
«Europa necesita visión. Europa necesita ejecución. Europa necesita liderazgo», ha remarcado Attias, quien ha exhortado a los políticos a abrir las economías para convertir a la región en uno de los principales polos de crecimiento e innovación del mundo.
La sesión de apertura ha contado con la participación de Yasir Al-Rumayyan, gobernador del Public Investment Fund (PIF), el fondo soberano de Arabia Saudí, y presidente de la petrolera saudí Aramco, la mayor compañía de hidrocarburos del mundo. Su intervención ha señalado las claves sobre los riesgos que las crisis geopolíticas representan para la economía global y, especialmente, para la seguridad energética.
Al-Rumayyan ha comenzado recordando que las amenazas sobre el estrecho de Ormuz, que trata de recuperar su tránsito tras el acercamiento entre el régimen iraní y la Administración Trump, no afectan únicamente al suministro de petróleo. «No se trata solo de la energía», explicó. «Estamos hablando de petroquímicos, fertilizantes, comida, manufactura avanzada, helio, semiconductores y múltiples industrias que dependen directamente de estas cadenas de suministro».
Según el responsable saudí, los acontecimientos de los últimos años han demostrado que la seguridad energética continúa siendo un elemento esencial para el crecimiento económico y para la estabilidad de los mercados.
En este sentido, ha defendido que la transición energética debe abordarse desde una perspectiva pragmática por la relevancia de los hidrocarburos. Tras destacar la importancia de las energías renovables y de las nuevas tecnologías, ha avisado de que los combustibles fósiles seguirán desempeñando un papel fundamental durante las próximas décadas.
«Las nuevas fuentes de energía son una gran aportación, pero no pueden sustituir completamente a los combustibles fósiles», señaló. «La industria petroquímica depende del petróleo y el gas. Los fertilizantes dependen del petróleo y el gas. La producción de alimentos depende del petróleo y el gas. Tenemos que ser realistas sobre lo que queremos hacer y sobre los plazos en los que podemos hacerlo».
Al-Rumayyan ha subrayado además que el crecimiento de la inteligencia artificial incrementará notablemente la demanda energética mundial. Los centros de datos y las nuevas aplicaciones digitales exigirán volúmenes crecientes de electricidad en un momento en el que muchas economías todavía no han resuelto el equilibrio entre sostenibilidad, costes y seguridad de suministro.
Aramco: 99% de operatividad pese a Ormuz
El presidente de Aramco explicó que Arabia Saudí lleva décadas preparándose para posibles interrupciones en las rutas energéticas internacionales, como el desarrollo de infraestructuras alternativas de transporte tras las crisis registradas en los años ochenta. Hoy, esas inversiones han resultado decisivas para garantizar la continuidad del suministro.
«Si no hubiera sido por esa planificación a largo plazo, el mundo estaría hoy en una situación mucho más complicada», aseguró. El directivo destacó igualmente la capacidad de almacenamiento desarrollada por Aramco en distintos mercados internacionales, especialmente en Asia y Corea del Sur. Una apuesta que, ha avanzado, Aramco pretende reforzar.
Pese a las tensiones regionales y los ataques sufridos por algunas instalaciones energéticas en los últimos años, Al-Rumayyan afirmó que la disponibilidad operativa de Aramco se ha mantenido por encima del 99%. «Estamos muy orgullosos de lo que hemos conseguido», afirmó, antes de reconocer el trabajo de ingenieros y empleados para mantener la continuidad del suministro incluso en circunstancias extraordinarias.
Más allá de la energía, el gobernador del PIF ha aprovechado su intervención para trasladar un mensaje de confianza hacia Europa como destino inversor. El fondo soberano saudí ha movilizado desde 2017 cerca de 98.000 millones de euros en inversiones en Europa (incluido Reino Unido), contribuyendo a la creación de unos 160.000 puestos de trabajo.
«Tenemos desafíos, pero las oportunidades son mayores», ha dicho. Entre los principales obstáculos identificó la complejidad regulatoria y algunas normativas que, en su opinión, están dificultando tanto la llegada de nuevas inversiones como la consolidación de las ya existentes.
No obstante, el PIF confía en que las instituciones europeas avancen hacia marcos más favorables para la actividad empresarial. De hecho, durante la cumbre se abordarán más de 140 oportunidades de colaboración entre empresas europeas y saudíes con un valor potencial superior a los 10.000 millones de euros hasta 2030.
Al-Rumayyan también ha confirmado que el nuevo plan estratégico del PIF hasta 2030 mantendrá la vocación internacional del fondo. Aunque el desarrollo de la economía saudí seguirá siendo prioritario, aseguró que las inversiones globales continuarán creciendo y que Europa seguirá ocupando un lugar destacado dentro de esa estrategia bidireccional, en la que Europa también mire hacia el reino saudí.
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