Tras una semana que se ha hecho eterna sin Liga, el Real Mallorca tiene mañana ante sí de nuevo otra final –como prácticamente todos los partidos que le restan hasta el final– ante el Valencia en Son Moix (19 horas). Tercer partido en casa y otra oportunidad de lograr tres puntos de manera consecutiva. El club prepara homenajes a Vedat Muriqi por su récord, mientras que Martín Demichelis lleva varios días buscando la solución al problema que apareció cuando Luvumbo se llevó la mano al isquiotibial: ¿quién debe acompañar al ‘7’ en ataque? Tras una semana que se ha hecho eterna sin Liga, el Real Mallorca tiene mañana ante sí de nuevo otra final –como prácticamente todos los partidos que le restan hasta el final– ante el Valencia en Son Moix (19 horas). Tercer partido en casa y otra oportunidad de lograr tres puntos de manera consecutiva. El club prepara homenajes a Vedat Muriqi por su récord, mientras que Martín Demichelis lleva varios días buscando la solución al problema que apareció cuando Luvumbo se llevó la mano al isquiotibial: ¿quién debe acompañar al ‘7’ en ataque?
Tras una semana que se ha hecho eterna sin Liga, el Real Mallorca tiene mañana ante sí de nuevo otra final –como prácticamente todos los partidos que le restan hasta el final– ante el Valencia en Son Moix (19 horas). Tercer partido en casa y otra oportunidad de lograr tres puntos de manera consecutiva. El club prepara homenajes a Vedat Muriqi por su récord, mientras que Martín Demichelis lleva varios días buscando la solución al problema que apareció cuando Luvumbo se llevó la mano al isquiotibial: ¿quién debe acompañar al ‘7’ en ataque?
Lo cierto es que la lesión de Mateo Joseph, al que salvo sorpresa no se le volverá a ver con la camiseta bermellona, había quedado opacada en cierta manera por el despertar del atacante angoleño. A pesar de llegar a última hora en el mercado de invierno, no ha sido hasta la llegada del argentino cuando ha demostrado tener más cualidades de las que parecía. Con él, Demichelis parecía haber encontrado el acompañante perfecto de Muriqi: un jugador rápido, pequeño y capaz de generar espacios o aprovechar los huecos que genera el de Kosovo.
Sin embargo, su lesión frente al Rayo Vallecano obliga al técnico del Mallorca a rebuscar en el banquillo una solución que minimice los problemas y, a su vez, siga funcionando tan bien como lo estaba haciendo Luvumbo. La primera opción y más lógica parece la de Jan Virgili. El joven extremo, que está pasando por una etapa de aprendizaje desde el banquillo, cuenta con velocidad y descaro, pero a su vez se le reclama mayor trabajo defensivo, algo que Demichelis no ha dudado en recordar en sala de prensa. Con él en el campo el Mallorca ganaría en atrevimiento en campo contrario, pero su compromiso a la hora de retroceder deja más dudas.
Si las lesiones musculares no existiesen, el puesto de acompañante de Muriqi sería para Takuma Asano. El nipón, que volvió a gozar de minutos frente al Rayo Vallecano muchas semanas después, sí que está acostumbrado tanto a actuar por fuera como de segundo delantero, aunque su falta de ritmo es evidente. Soluciones más remotas como una doble punta con Abdón Prats o recurrir a Javi Llabrés, que apenas cuenta para Demichelis, no parecen que tengan muchos números de darse ante el Valencia.
Si al de Justiniano Posse no le convence ninguno, tiene la posibilidad de cambiar de sistema, olvidarse del rombo y formar con extremos, con Virgili y Asano como principales opciones, como hizo ante el Elche, curiosamente el único partido que ha perdido desde que fichó por el club.
El partido ante el Valencia, un rival directo por evitar el descenso, puede suponer un salto casi definitivo hacia la permanencia en caso de acabar en victoria. Demichelis no quiere errar el tiro y el jugador que escoja tiene que aprovechar su oportunidad.
Diario de Mallorca – Deportes
