El primer ministro británico, Keir Starmer, ha asegurado este lunes que no hay evidencias de que el Reino Unido esté en el punto de mira de misiles iraníes, después de que Israel asegurase durante el fin de semana que Teherán tenía la capacidad de alcanzar Europa. Días después de que Irán lanzase dos misiles contra la base británico-estadounidense en la isla Diego García, en el archipiélago de las Islas Chagos, el debate divide a los expertos en torno a si Irán cuenta con la capacidad armamentística de promover un ataque de tan largo alcance. En el caso de la semana pasada, los proyectiles no llegaron a su destino, pero las alarmas se han activado en el Reino Unido sobre el potencial del armamento de Irán de alcanzar suelo británico. La distancia de 3.800 kilómetros entre Teherán y Chagos, situadas en el océano Índico, es similar a la que separa la capital iraní y Londres.
La preocupación en Londres ante un posible ataque de Irán se ha activado después de que Teherán lanzara proyectiles contra una base británico-estadounidense en el océano Índico, a 3.800 kilómetros de distancia
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha asegurado este lunes que no hay evidencias de que el Reino Unido esté en el punto de mira de misiles iraníes, después de que Israel asegurase durante el fin de semana que Teherán tenía la capacidad de alcanzar Europa. Días después de que Irán lanzase dos misiles contra la base británico-estadounidense en la isla Diego García, en el archipiélago de las Islas Chagos, el debate divide a los expertos en torno a si Irán cuenta con la capacidad armamentística de promover un ataque de tan largo alcance. En el caso de la semana pasada, los proyectiles no llegaron a su destino, pero las alarmas se han activado en el Reino Unido sobre el potencial del armamento de Irán de alcanzar suelo británico. La distancia de 3.800 kilómetros entre Teherán y Chagos, situadas en el océano Índico, es similar a la que separa la capital iraní y Londres.
En declaraciones a los medios de comunicación, Starmer ha garantizado que la inteligencia británica “realiza análisis todo el tiempo” para mantener seguro a su país y ha concluido que “no hay indicios de que se esté siendo objeto de esa clase de amenaza”. Tras ampliar el pasado viernes el margen otorgado a Estados Unidos para operar en las bases británicas, permitiendo su uso para atacar las instalaciones iraníes que mantienen paralizado el paso de petróleo y gas en el estrecho de Ormuz, Starmer ha reiterado su rechazo a que el Reino Unido “se vea arrastrado a la guerra”. “Esta es la clara división que he marcado”, ha asegurado.
El ataque contra la base en Diego García tuvo lugar antes de que Londres anunciase que ampliaba el permiso para utilizar sus bases militares, pero el régimen iraní había advertido ya a Londres de que consideraba el uso de sus instalaciones por parte de Estados Unidos como “participación en la agresión”. Tras conocerse el incidente, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el brazo militar del aparato de seguridad israelí, declararon durante el fin de semana que Irán tenía la capacidad de lanzar misiles contra Europa. En un gráfico publicado en redes sociales, las FDI mostraban cómo un proyectil iraní podía llegar a suelo británico, acompañado de la captura: “El régimen terrorista iraní supone una amenaza global. Ahora, con misiles que pueden alcanzar Londres, París o Berlín”.
El Gobierno de Starmer ha tratado de rebajar tensiones y el consenso entre expertos militares es que, incluso si Teherán posee el potencial de disparar a tan larga distancia, lo más probable es que cualquier proyectil fuese interceptado antes de alcanzar el Reino Unido. El misil tendría que superar múltiples redes de defensa aérea y, adicionalmente, el Reino Unido está protegido por la Defensa de Misiles Balísticos de la OTAN, un escudo diseñado precisamente para garantizar la defensa en un escenario de esta naturaleza. La infraestructura cuenta con instalaciones en países como Polonia o Rumanía, en las que se encuentran algunos de los escudos antimisiles de mayor tamaño de la OTAN para detectar e interceptar proyectiles en el aire.
De los dos lanzados en dirección a la isla Diego García, se cree que uno fue interceptado entre la noche del jueves y el viernes, supuestamente por otro misil disparado desde un buque de guerra estadounidense. El segundo cayó a unos 650 kilómetros de la base militar conjunta que el Reino Unido y Estados Unidos tienen en el Índico, en la que hay un centenar de efectivos británicos destinados.
Días después del ataque, a última hora del domingo, Starmer mantuvo una “constructiva” conversación con Donald Trump en la que ambos coincidieron en que desbloquear el estrecho de Ormuz es “esencial para asegurar la estabilidad del mercado global de energía”. En su tercera llamada desde que comenzase la ofensiva en Irán hace poco más de tres semanas, la denominada ‘relación especial’ trasatlántica (‘special relationship’, en inglés) ha puesto a prueba una vez más su resistencia, tras semanas de hostilidad por parte del presidente de Estados Unidos por la supuesta tibieza de Keir Starmer en la campaña en Irán. Veinte minutos de diálogo y el permiso para utilizar las bases militares del Reino Unido para contraatacar la parálisis en el paso estratégico de Ormuz han restablecido una relativa cordialidad diplomática.
En las últimas semanas, el Reino Unido, y Starmer en particular, se habían convertido en foco de la ira de Trump, que ha declarado en repetidas ocasiones que está “decepcionado” con el premier británico y la respuesta de un país que, según Trump, había sido hasta ahora “el Rolls Royce de los aliados”. De acuerdo con el comunicado posterior facilitado por Downing Street, la conversación se centró fundamentalmente en la situación en el estrecho de Ormuz. La llamada ha tenido lugar, además, en pleno debate por las consecuencias del conflicto para la economía y la seguridad del Reino Unido.
Tras hablar con Trump, Starmer preside este lunes una reunión del gabinete de emergencias COBRA para evaluar el impacto de la crisis sobre el coste de la vida. La cita se produce después de que el presidente estadounidense anunciase que posponía durante al menos cinco días los posibles ataques a la infraestructura energética de Irán. Junto a los ministros de Finanzas, de Exteriores y de Energía, ha sido convocado también el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, como máximo responsable de una institución que, con su independencia en materia de política monetaria, ejerce una influencia crucial sobre la evolución financiera de hogares y empresas. La titular de Finanzas, Rachel Reeves, anunciará este martes en la Cámara de los Comunes las medidas acordadas para mitigar el impacto del conflicto en los bolsillos de los británicos, según ha avanzado Keir Starmer en la tarde de este lunes durante su comparecencia en una comisión parlamentaria.
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