Álvaro Arbeloa llegó al Real Madrid para mejorar los resultados de Xabi Alonso. Es lo que cualquier dirigente espera cuando cambia a un entrenador por otro, evidentemente. 10 partidos después, sin embargo, el encargo está fracasando. Tanto en la comparativa con los 10 primeros partidos del tolosarra como en su trayectoria general, la conclusión es que Arbeloa está empeorando los números de su predecesor. Álvaro Arbeloa llegó al Real Madrid para mejorar los resultados de Xabi Alonso. Es lo que cualquier dirigente espera cuando cambia a un entrenador por otro, evidentemente. 10 partidos después, sin embargo, el encargo está fracasando. Tanto en la comparativa con los 10 primeros partidos del tolosarra como en su trayectoria general, la conclusión es que Arbeloa está empeorando los números de su predecesor.
Álvaro Arbeloa llegó al Real Madrid para mejorar los resultados de Xabi Alonso. Es lo que cualquier dirigente espera cuando cambia a un entrenador por otro, evidentemente. 10 partidos después, sin embargo, el encargo está fracasando. Tanto en la comparativa con los 10 primeros partidos del tolosarra como en su trayectoria general, la conclusión es que Arbeloa está empeorando los números de su predecesor.
El actual entrenador blanco ha saldado sus 10 encuentros iniciales con siete victorias y tres derrotas, la última este mismo sábado frente a Osasuna, en un nuevo ejercicio de impotencia del equipo blanco. Un ratio de encuentros perdidos del 30% frente al 17,6% que propició el despido del guipuzcoano. El Madrid de Arbeloa consigue 2,10 puntos por partidos, frente a los 2,24 que obtuvo con su amigo Xabi.
El donostiarra, que arrancó su periplo con un empate ante el Al Hilal saudí en el Mundial de Clubs, solo sufrió una derrota en sus 10 primeros encuentros, ante el PSG en la semifinal del torneo organizado por la FIFA. Los otros ocho compromisos se saldaron con victorias. Su segunda derrota llegó en el 14º partido (Atlético en el Metropolitano) y la tercera se demoró hasta su 21º compromiso (Liverpool en Anfield).
El repaso a las seis derrotas que padeció Xabi Alonso durante sus 225 días al frente del banquillo del Real Madrid arrojan una conclusión cualitativa. A excepción de que la que le infligió el Celta en el Bernabéu, el día en que estuvo a punto de ser destituido de forma fulminante, todos los pinchazos llegaron frente a rivales de primer orden.
PSG, Atlético, Liverpool, Manchester City y Barça fueron los otros cinco equipos contra los que perdió el Real Madrid de Xabi Alonso. Las derrotas de Arbeloa, sin embargo, han llegado frente a un equipo de Segunda (Albacete), uno de la zona media de Primera (Osasuna) y uno de la segunda fila continental (Benfica).
De hecho, el calendario ha sido muy benévolo para Arbeloa en su primer mes en el cargo. El Villarreal ha sido el único oponente liguero que está instalado en puestos europeos y en Champions, además del equipo de Mourinho, solo le ha tocado jugar contra el Mónaco, que en la liga francesa navega a 20 puntos del PSG.

Desde que Florentino Pérez regresó a la presidencia del Real Madrid, en el año 2009, solo uno de sus ocho entrenadores ha tenido un inicio peor que el de Arbeloa. Fue Julen Lopetegui, quien arrancó con seis victorias, un empate y tres derrotas y que fue despedido tras su 14º partido, siendo el entrenador con peores números (1,44 puntos por partido) del Madrid en al menos 70 años.
La derrota de este sábado en Pamplona fue especialmente decepcionante para un Real Madrid que venía dibujando una línea ascendente de juego en los últimos partidos. La baja de Bellingham por lesión pareció propiciar un encaje de piezas en el disfuncional centro del campo del Real Madrid, pero ante Osasuna el equipo volvió a las andadas.

Ante una tarde aciaga de Mbappé (a él también le puede pasar de vez en cuando), el equipo blanco fue incapaz de trenzar un relato ofensivo coherente y efectivo. La inestabilidad defensiva, con un Asencio desastroso, con Alaba y Carvajal superados físicamente tras sus largos periodos de inactividad y con un Ceballos que resta más de lo que suma, hicieron el resto para facilitarle a Osasuna la victoria.
«Nos falta mucha velocidad en el juego. O mueves rápido o te van a defender muy rápido», reconoció Arbeloa, que volvió a ser esclavo de sus sustituciones jerárquicas, volviendo a desplazar a la derecha a un ariete puro como Gonzalo para no importunar a Mbappé. «Nos falta mantener la exigencia en el tiempo», añadió a modo de certero diagnóstico. El problema es que, de momento, no encuentra la solución.
Diario de Mallorca – Deportes
