Vinícius, héroe y víctima en Lisboa

El mejor Vinícius decidió un partido en el que el Real Madrid confirmó su crecimiento con una victoria convincente en Lisboa. Los blancos, sin deslumbrar, mostraron cuajo en un choque en el que se produjo un presunto incidente de racismo contra Vinícius tras la celebración de su gol. Un incidente que marcó una actuación notable de los de Arbeloa, que mandaron en todo momento a los de Mourinho, que esta vez no fueron capaces de desequilibrar con su vértigo a los blancos, como hace tres semanas. El mejor Vinícius decidió un partido en el que el Real Madrid confirmó su crecimiento con una victoria convincente en Lisboa. Los blancos, sin deslumbrar, mostraron cuajo en un choque en el que se produjo un presunto incidente de racismo contra Vinícius tras la celebración de su gol. Un incidente que marcó una actuación notable de los de Arbeloa, que mandaron en todo momento a los de Mourinho, que esta vez no fueron capaces de desequilibrar con su vértigo a los blancos, como hace tres semanas.  

El mejor Vinícius decidió un partido en el que el Real Madrid confirmó su crecimiento con una victoria convincente en Lisboa. Los blancos, sin deslumbrar, mostraron cuajo en un choque en el que se produjo un presunto incidente de racismo contra Vinícius tras la celebración de su gol. Un incidente que marcó una actuación notable de los de Arbeloa, que mandaron en todo momento a los de Mourinho, que esta vez no fueron capaces de desequilibrar con su vértigo a los blancos, como hace tres semanas.

El Real Madrid que aterrizó este martes en Lisboa no era el mismo que salió trasquilado del estadio Da Luz en la jornada final de la liguilla. En estas tres semanas Arbeloa ha aprendido a taparse las vergüenzas, empujando a Camavinga a la izquierda para arropar a Carreras, mientras Valverde se arrimaba a Tchouameni para frenar las contras rivales. El técnico salmantino ha abandonado el 4-3-3 para pertrecharse en un 4-4-2 al tiempo que ha puesto a los jugadores en su sitio. Estos simples ajustes permitieron a los blancos domesticar a un Benfica que tampoco era el equipo desbocado del infausto precedente de enero.

Mourinho, consciente de que el partido se jugaba a 180 minutos, no desplegó a los suyos al galope. Así que al trote los dos equipos fueron acumulando méritos con oportunidades tibias: un cabezazo de Araujo, un disparo de Dedic, otro lanzamiento lejano de Arda, un remate ajustado de Vinícius… Mediada la primera parte, la ocasión más clara terminó con una mano dura de Courtois en un disparo de Aursnes que se envenenó por el camino. Se había plantado el Madrid en bloque bajo esperando algún error portugués para desatar los galgos, pero Mourinho conocía el paño y ordenó acabar toda y cada una de las jugadas.

Se creció el Madrid en el tramo final, en el que Mbappé desperdició tres ocasiones que no suele perdonar. Una después de un servicio con música de Alexander-Arnold, otra tras un taconazo de Vinícius y una tercera en un disparo que Trubin se sacó de encima. Los de Arbeloa acariciaban el gol, pero el portero ucraniano sacó otra mano majestuosa a Arda y frenó el achuchón visitante. Se lamentaban los madridistas al descanso por no irse con una merecida ventaja.

El gol que no llegó en la primera mitad apareció en el inicio de la segunda, cuando Vinícíus enroscó un derechazo en la escuadra de Trubin. Un gol catedralicio que el brasileño celebró bailando en el banderín, lo que molestó a la grada local y generó una trifulca en el césped que terminó con una amarilla para el madridista. Segundos después el brasileño denunció al árbitro un insulto racista del argentino Prestianni, pidiendo a Letexier que activase el protocolo contra el racismo. Los jugadores del Madrid amagaron con marcharse del campo, pero Mourinho habló con el madridista y el partido estuvo detenido durante unos minutos.

El colegiado habló con Prestianni después de la jugada, advirtiendo al del Benfica, de quien no había ninguna imagen en la que se probase el insulto porque el futbolista se subió la camiseta cuando se dirigió a Vinícius. Al final, el encuentro se reanudó con todos los protagonistas sobre el césped. El colegiado habló con Prestianni después de la jugada, advirtiendo al del Benfica, de quien no había ninguna imagen en la que se probase el insulto porque el futbolista se subió la camiseta cuando se dirigió a Vinícius. Al final, el encuentro se reanudó diez minutos después con todos los protagonistas sobre el césped. Se enfrió el encuentro, enrarecido por el incidente, un momento complicado en el que la carga emocional desordenó el choque. Sin embargo, los de Arbeloa mantuvieron los nervios templados y llevaron el encuentro a campo local, donde los madridistas tocaron con paciencia esperando el momento de anotar el segundo y sentenciar el choque.

Más allá de lo ocurrido durante la celebración, el brasileño parece haberse reactivado con la llegada de Arbeloa. Los dos goles a la Real Sociedad, forzando ambos penaltis, y este gol descomunal en Lisboa devuelven al Madrid la mejor versión del Vinícius. El carioca ha vuelto a sonreír y ha recuperado el frenesí que parecía haber perdido tras su desplante con un Xabi Alonso con el que nunca sintonizó. Se agigantaba Tchouameni en el mediocampo con el paso de los minutos y acumulaban los de Arbeloa méritos con el paso de los minutos. Mourinho trató de rescatar a los suyos introduciendo a Sudakov y a Ríos. Vinícius, el mejor del Madrid, seguía haciendo trabajar a Trubin, el mejor del Benfica. Y el partido concluyó con una bronca monumental del estadio Da Luz y un escándalo que traerá cola tras el presunto insulto racista de Prestianni a Vinícius. El Madrid se trae un buen resultado para la vuelta y deja la imagen de un equipo más cuajado que sigue creciendo con el paso de los partidos. Arbeloa aprobó la reválida y Vinícius le robó el foco a Mbappé.

 Diario de Mallorca – Deportes

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