Decía Aristóteles que la comedia «da risa que no causa dolor ni ruina» en su expresión más primigenia. Pero la vida se complica, y como buen opuesto al drama, este género ha tenido que enfrentar muchos enemigos a lo largo de la historia. En la actualidad, la comedia no recibe grandes premios en estatuilla armada, y ni siquiera parece destacar sobre la capacidad de hacer llorar. Y por eso la aparición de «Rafaela y su loco mundo» es una bendición. La serie de ocho capítulos creada por Aníbal Gómez y codirigida junto a Ernesto Sevilla, aterriza hoy en Atresplayer y está dinamitada por Ingrid García-Jonsson, Carlos Areces, Arturo Valls, Joaquín Reyes, Aníbal Gómez y Carmen Ruiz, entre muchos otros.
La nueva serie original de la plataforma de Atresmedia sigue la historia de Rafaela (García-Jonsson), una adolescente perteneciente a una familia poco convencional. Su padre (Arturo Valls) es un inventor obsesionado con los años 80 y prolífico en locos inventos como máquinas del tiempo, mientras su madre (Ruiz), ama de casa, encuentra su hobby en disfrazarse a nivel camuflaje. Resta la abuela (Pepa Cortijo), aficionada a cagarse encima por puro placer. También en el círculo más cercano de la protagonista están sus tres mejores amigas. Corpus (Gómez) es la rubia superficial, afortunada en el sexo y todas sus versiones físicas, con y sin lengua. Debo (Reyes) es la intelectual incomprendida y Chelo (Areces), la hipocondríaca trastornada y con acentuado síndrome del fan. El nuevo Tolkien español (Aníbal Gómez) ha creado todo un nuevo universo ligeramente basado en su libro «El alucinante mundo de Rafaella Mozzarella». Los escenarios son reflejo del más puro surrealismo pop con colores saturadísimos que evocan la irrealidad y también la ficción.
«Rafaela y su loco mundo» es comedia pura, sin aditivos, colorantes, ni mucho menos conservantes. Es una evolución natural del humor chanante y la destilación lenta de Ojete calor. Sus diálogos son rápidos, naturales y desternillantes. Además, rebosan comentarios vinculados directamente con la actualidad y que el espectador celebrará. Cualquier tema es susceptible de pasar por casa de Rafaela y perder toda gravedad. El desfile de personajes y situaciones roza lo absurdo y acaba ganando por goleada. Viajes al 23-F de 1981, acabar en la resolución de un Cluedo o la evocación de una particular Bette Davis, son solo algunos de los episodios de este juego para adultos, en el que los exmuchachada y los nuevos llegados encontrarán un nuevo producto de culto.
Tras haber visto toda la temporada, solo puede pedirse más: más de la desfachatez natural de la mitad de la población de Albacete; más del travestismo sin segundas, del humor físico, el zafio, el político y el absurdo. No hay segundas interpretaciones en «Rafaela y su loco mundo». El espectador se sumergirá en referencias cinéfilas y televisivas hasta el máximo placer. Los primeros capítulos son un fino cedazo en el que poner a prueba la paciencia de los más acérrimos seguidores. Se nota que creador y actores han disfrutado de un producto limpio de espinas, sencillo y descarado que pretende convertirse en la mayor travesura audiovisual de la época.
«Rafaela y su loco su mundo» es una serie para aquellos que aprecian la vida a grandes bocados sin temor a quemarse la lengua. Hablaremos de la serie, de sus frases y sus coletillas hasta convencer a quien haga falta de que tiene que volver con una segunda temporada. Reírse de todo es una gran costumbre y en España habíamos perdido la tradición de disfrutar por el mero hecho de hacerlo. «Rafael y su loco mundo» nos da las herramientas: una idea loca encerrada en una casa de chiflados y una tripulación dispuesta a tirarse por la borda. Oro puro hilado en ristras de chorizos de pueblo. La comedia sigue a salvo desde este domingo.
atresplayer lanza la serie de la temporada, dirigida por Ernesto Sevilla y creada por Aníbal Gómez
Decía Aristóteles que la comedia «da risa que no causa dolor ni ruina» en su expresión más primigenia. Pero la vida se complica, y como buen opuesto al drama, este género ha tenido que enfrentar muchos enemigos a lo largo de la historia. En la actualidad, la comedia no recibe grandes premios en estatuilla armada, y ni siquiera parece destacar sobre la capacidad de hacer llorar. Y por eso la aparición de «Rafaela y su loco mundo» es una bendición. La serie de ocho capítulos creada por Aníbal Gómez y codirigida junto a Ernesto Sevilla, aterriza hoy en Atresplayer y está dinamitada por Ingrid García-Jonsson, Carlos Areces, Arturo Valls, Joaquín Reyes, Aníbal Gómez y Carmen Ruiz, entre muchos otros.
La nueva serie original de la plataforma de Atresmedia sigue la historia de Rafaela (García-Jonsson), una adolescente perteneciente a una familia poco convencional. Su padre (Arturo Valls) es un inventor obsesionado con los años 80 y prolífico en locos inventos como máquinas del tiempo, mientras su madre (Ruiz), ama de casa, encuentra su hobby en disfrazarse a nivel camuflaje. Resta la abuela (Pepa Cortijo), aficionada a cagarse encima por puro placer. También en el círculo más cercano de la protagonista están sus tres mejores amigas. Corpus (Gómez) es la rubia superficial, afortunada en el sexo y todas sus versiones físicas, con y sin lengua. Debo (Reyes) es la intelectual incomprendida y Chelo (Areces), la hipocondríaca trastornada y con acentuado síndrome del fan. El nuevo Tolkien español (Aníbal Gómez) ha creado todo un nuevo universo ligeramente basado en su libro «El alucinante mundo de Rafaella Mozzarella». Los escenarios son reflejo del más puro surrealismo pop con colores saturadísimos que evocan la irrealidad y también la ficción.
«Rafaela y su loco mundo» es comedia pura, sin aditivos, colorantes, ni mucho menos conservantes. Es una evolución natural del humor chanante y la destilación lenta de Ojete calor. Sus diálogos son rápidos, naturales y desternillantes. Además, rebosan comentarios vinculados directamente con la actualidad y que el espectador celebrará. Cualquier tema es susceptible de pasar por casa de Rafaela y perder toda gravedad. El desfile de personajes y situaciones roza lo absurdo y acaba ganando por goleada. Viajes al 23-F de 1981, acabar en la resolución de un Cluedo o la evocación de una particular Bette Davis, son solo algunos de los episodios de este juego para adultos, en el que los exmuchachada y los nuevos llegados encontrarán un nuevo producto de culto.
Tras haber visto toda la temporada, solo puede pedirse más: más de la desfachatez natural de la mitad de la población de Albacete; más del travestismo sin segundas, del humor físico, el zafio, el político y el absurdo. No hay segundas interpretaciones en «Rafaela y su loco mundo». El espectador se sumergirá en referencias cinéfilas y televisivas hasta el máximo placer. Los primeros capítulos son un fino cedazo en el que poner a prueba la paciencia de los más acérrimos seguidores. Se nota que creador y actores han disfrutado de un producto limpio de espinas, sencillo y descarado que pretende convertirse en la mayor travesura audiovisual de la época.
«Rafaela y su loco su mundo» es una serie para aquellos que aprecian la vida a grandes bocados sin temor a quemarse la lengua. Hablaremos de la serie, de sus frases y sus coletillas hasta convencer a quien haga falta de que tiene que volver con una segunda temporada. Reírse de todo es una gran costumbre y en España habíamos perdido la tradición de disfrutar por el mero hecho de hacerlo. «Rafael y su loco mundo» nos da las herramientas: una idea loca encerrada en una casa de chiflados y una tripulación dispuesta a tirarse por la borda. Oro puro hilado en ristras de chorizos de pueblo. La comedia sigue a salvo desde este domingo.
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