La previa más tensa del Rayo – Atlético: policías, mariachis, reventa y enfado de Iñigo Pérez

«Estamos viviendo una comedia de situación», fue el comentario que se escuchó en un corrillo de la afición del Rayo que acudió a la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano para ver partidos de la cantera franjirroja. Una frase pronunciada después de ver cómo un grupo de mariachis, contratados de forma anónima, cantaba Rata de dos patas contra Raúl Martín Presa, presidente del club. Lo hacían a primera hora del sábado, mientras una cola de madrugadores esperaba para sacar su entrada para el encuentro contra el Atlético. «Estamos viviendo una comedia de situación», fue el comentario que se escuchó en un corrillo de la afición del Rayo que acudió a la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano para ver partidos de la cantera franjirroja. Una frase pronunciada después de ver cómo un grupo de mariachis, contratados de forma anónima, cantaba Rata de dos patas contra Raúl Martín Presa, presidente del club. Lo hacían a primera hora del sábado, mientras una cola de madrugadores esperaba para sacar su entrada para el encuentro contra el Atlético.  

«Estamos viviendo una comedia de situación», fue el comentario que se escuchó en un corrillo de la afición del Rayo que acudió a la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano para ver partidos de la cantera franjirroja. Una frase pronunciada después de ver cómo un grupo de mariachis, contratados de forma anónima, cantaba Rata de dos patas contra Raúl Martín Presa, presidente del club. Lo hacían a primera hora del sábado, mientras una cola de madrugadores esperaba para sacar su entrada para el encuentro contra el Atlético.

Un partido que se jugará el domingo, a las 16:15, en Butarque, en contra de la posición del Rayo, que era partidario de jugar en Vallecas después de, según su versión, haber realizado el trabajo necesario en un césped que obligó al aplazamiento del partido contra el Real Oviedo del pasado sábado 7 de febrero. Finalmente, el encuentro de la jornada 23 se disputará el miércoles 4 de marzo, a las 19:00 horas. La entidad del sur de Madrid no quería verse abocada a una nueva suspensión contra el Atlético, que ha terminado en un desplazamiento. Lo que en principio era el ‘plan B’ se convirtió en el programa principal.

El Rayo no tuvo más remedio que acatar la decisión a la que lo abocaron los inspectores de LaLiga, quienes determinaron que el césped de Vallecas volvía a no ser apto para acoger un partido de Primera. «Sería justo diferenciar lo deportivo y futbolístico de lo extradeportivo. El día del Oviedo se suspendió correctamente, pero este partido sí se podía haber jugado en Vallecas«, lamentó Iñigo Pérez, entrenador del club del sur de Madrid, en la rueda de prensa previa al duelo frente al Atlético. El club presentó un recurso cautelar para intentar un giro de última hora.

La comparecencia del técnico fue excepcional, que tuvo lugar a las 9:30 del sábado en la propia Ciudad Deportiva, donde la actuación de los mariachis contra Presa fue abortada por un importante despliegue de seguridad. Cabe señalar que el Rayo informó, en el comunicado con el que asumía el traslado a Leganés, que la Policía había determinado que «el club no realizará venta general de entradas. Únicamente podrá gestionar localidades entre sus abonados». La justificación fue la declaración de alto riesgo.

«No entiendo cómo se puede suspender un jueves, jugando un domingo. Se podía haber hecho otro test. Me dijeron que fue por logística, pero salimos perjudicados porque ahora veo a los aficionados, la policía… Se hubiese podido jugar en Vallecas esperando un poco más«, defendió el entrenador de un Rayo sumido en una anomalía que se ha vuelto crónica. A pesar del esfuerzo de los operarios de Royalverd y del club por conseguir el mejor estado posible del césped de Vallecas, el proceso previo no fue el adecuado.

El nuevo tapete se instaló apenas un par de días antes del encuentro contra el Real Oviedo. Esto, unido a la mala climatología en Madrid, hacía imposible un desenlace positivo. Basta ver cómo se levantó el césped del Metropolitano en la ida de la semifinal de Copa contra el Barça, a pesar de que fue cambiado en noviembre. De ahí que una parte de la afición rayista llamase al boicot a Butarque y volviese a pedir la inhabilitación de Presa, tal y como se reflejó en una pintada aparecida en el estadio tras conocerse la decisión de LaLiga.

Una página de reventa con entradas para el Rayo - Atlético de Butarque.
Una página de reventa con entradas para el Rayo – Atlético de Butarque. / SPORT

Para reforzar la protesta, un grupo de seguidores entregó folletos a las puertas de la ciudad deportiva. En ellos se pedía no retirar la entrada para Butarque, al tiempo que se denunciaban situaciones como la subida del precio de los abonos o la intención de Presa de llevarse el Estadio de Vallecas fuera del barrio. El cálculo realizado durante la jornada de retirada de entradas apuntaba a que podrían alcanzarse los 4.000 despachos (un 30% de los carnés). El campo rayista tiene un aforo de 14.708 localidades y el de Leganés, de 12.454 asientos.

Pero ¿cuántos tickets irán realmente a parar a la afición franjirroja? La duda surgió después de la denuncia en redes sociales contra quienes revendían entradas para el partido, tasadas entre 70 y 100 euros. El Rayo es el único club de Primera que no tiene venta online, según el propio club, para beneficiar a sus aficionados. Sin embargo, en cada previa hay personas que aprovechan para hacer negocio con la venta al público general. Una práctica que se repitió en un proceso, en teoría, restringido a los más de 12.000 abonados de un club con dos años de lista de espera. Una afición, la del Rayo, a prueba de balas, reventas, mariachis y desesperación.

 Diario de Mallorca – Deportes

Más Noticias