‘Desconcierto en las vías’, en ‘Informe Semanal’

‘Informe semanal’ analiza este sábado cómo el incremento de revisiones en la red ferroviaria, sumado a los distintos temporales, ha colapsado el transporte por tren y han desesperado aún más a los usuarios. En el segundo reportaje abordará la regulación y el impacto de las redes sociales en los menores.

Armarse de paciencia para ir a trabajar parece ser «el pan nuestro de cada día» para los usuarios habituales del tren. El accidente de Adamuz, del que está a punto de cumplirse un mes, ha dejado varias lecciones. Tras la alarma desatada, también ha disparado la denuncia de incidencias que han llevado, inevitablemente, a una mayor supervisión de las vías. Como consecuencia: limitaciones de velocidad, suspensión de viajes y retrasos que han incrementado la indignación de los pasajeros de la alta velocidad -el tramo de Córdoba aún cortado- y de toda la red de Rodalies de Catalunya, también afectada por el accidente de enero a la altura de Gelida en el que murió un maquinista. «Los últimos acontecimientos implican que hay que mejorar las vías, las infraestructuras y hay que dar confianza al usuario», nos detalla una pasajera. Alrededor de dos millones de personas utilizan cada día el tren en España.

El sector suspendía la huelga a cambio de mayor inversión y el incremento de las medidas de seguridad y las horas de descanso que reclaman los conductores. El ministro de Transportes, Óscar Puente, no ha dejado de defender que «las infraestructuras están mucho mejor que hace ocho años». Sin embargo, «entramos en la cabina pensando qué puede pasar, tanto en el tren como en las infraestructuras. Son demasiadas cosas que se han acumulado», lamenta Elisabet Ramos, maquinista de Rodalies.

El estado de las vías se ha convertido, esta semana en el Congreso, en el principal foco de discusión entre los partidos políticos. El temporal que ha asolado Andalucía ha complicado aún más los trabajos de reparación de las vías cerradas desde el 18 de enero a la altura de Adamuz (Córdoba). Las causas de la tragedia siguen sin conocerse.

‘La pantalla indiscreta’

No dejamos de mirar el móvil. Inquieta un mensaje que tarda en llegar. Hipnotizan los scrolls infinitos. Esto le pasa a los adultos, pero también a los más jóvenes. Por eso, regular su acceso a las redes para protegerlos del entorno digital más dañino parece haberse convertido en una prioridad pública. El debate social sobre poner límites está servido. Desde septiembre está en trámite parlamentario la Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales. Y, aunque ya existe la herramienta del permiso parental, el Gobierno ha anunciado que España prohibirá las redes a los menores de 16 años obligando a las plataformas digitales a implementar sistemas efectivos de verificación de edad. Un plan con el objetivo de levantar un escudo contra la desinformación, la violencia, la pornografía y el malestar emocional, que no deja de crecer entre ellos. La psicóloga Esther Legorgeu advierte que no podemos mirar para otro lado: «han surgido nuevas patologías, por ejemplo, el tecnoestrés. Esa necesidad que tienen los adolescentes de estar constantemente conectados».

La iniciativa española es seguida de cerca por otros países europeos. Francia, Portugal, Dinamarca y Grecia avanzan en adoptar restricciones similares, bajo el prisma de los efectos poco saludables que desencadenan las redes. Australia está en la vanguardia de la regulación digital desde que, en diciembre, se convirtió en el primer país del mundo en prohibir el uso de RRSS a los chavales de menos de 16 más allá del ámbito escolar.

Expertos y educadores llevan tiempo advirtiendo que las redes son la puerta de entrada a distintos problemas y amenazas. «El 50% de los chavales está contactando con desconocidos y el 30% está incorporándolo a sus redes personales» cuenta a ‘Informe Semanal’ Nacho Guadix, responsable de Educación y Derechos Digitales de UNICEF España. Adultos como Jaime Muelas, padre de Lara (13 años), lo tienen claro: «creo que las empresas deben controlar un poco más el tipo de contenidos que se suben, quiénes lo suben, quién está detrás». En Los Ángeles, ha arrancado precisamente esta semana un juicio histórico contra las grandes tecnológicas Meta y Google acusadas de promover la adicción. El caso podría establecer un precedente jurídico para una gran cantidad de litigios en Estados Unidos contra las plataformas.

 Además, en ‘La pantalla indiscreta’, el programa analiza la regulación y el impacto de las redes en los menores, los más vulnerables en internet  

‘Informe semanal’ analiza este sábado cómo el incremento de revisiones en la red ferroviaria, sumado a los distintos temporales, ha colapsado el transporte por tren y han desesperado aún más a los usuarios. En el segundo reportaje abordará la regulación y el impacto de las redes sociales en los menores.

Armarse de paciencia para ir a trabajar parece ser «el pan nuestro de cada día» para los usuarios habituales del tren. El accidente de Adamuz, del que está a punto de cumplirse un mes, ha dejado varias lecciones. Tras la alarma desatada, también ha disparado la denuncia de incidencias que han llevado, inevitablemente, a una mayor supervisión de las vías. Como consecuencia: limitaciones de velocidad, suspensión de viajes y retrasos que han incrementado la indignación de los pasajeros de la alta velocidad -el tramo de Córdoba aún cortado- y de toda la red de Rodalies de Catalunya, también afectada por el accidente de enero a la altura de Gelida en el que murió un maquinista. «Los últimos acontecimientos implican que hay que mejorar las vías, las infraestructuras y hay que dar confianza al usuario», nos detalla una pasajera. Alrededor de dos millones de personas utilizan cada día el tren en España.

El sector suspendía la huelga a cambio de mayor inversión y el incremento de las medidas de seguridad y las horas de descanso que reclaman los conductores. El ministro de Transportes, Óscar Puente, no ha dejado de defender que «las infraestructuras están mucho mejor que hace ocho años». Sin embargo, «entramos en la cabina pensando qué puede pasar, tanto en el tren como en las infraestructuras. Son demasiadas cosas que se han acumulado», lamenta Elisabet Ramos, maquinista de Rodalies.

El estado de las vías se ha convertido, esta semana en el Congreso, en el principal foco de discusión entre los partidos políticos. El temporal que ha asolado Andalucía ha complicado aún más los trabajos de reparación de las vías cerradas desde el 18 de enero a la altura de Adamuz (Córdoba). Las causas de la tragedia siguen sin conocerse.

‘La pantalla indiscreta’

No dejamos de mirar el móvil. Inquieta un mensaje que tarda en llegar. Hipnotizan los scrolls infinitos. Esto le pasa a los adultos, pero también a los más jóvenes. Por eso, regular su acceso a las redes para protegerlos del entorno digital más dañino parece haberse convertido en una prioridad pública. El debate social sobre poner límites está servido. Desde septiembre está en trámite parlamentario la Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales. Y, aunque ya existe la herramienta del permiso parental, el Gobierno ha anunciado que España prohibirá las redes a los menores de 16 años obligando a las plataformas digitales a implementar sistemas efectivos de verificación de edad. Un plan con el objetivo de levantar un escudo contra la desinformación, la violencia, la pornografía y el malestar emocional, que no deja de crecer entre ellos. La psicóloga Esther Legorgeu advierte que no podemos mirar para otro lado: «han surgido nuevas patologías, por ejemplo, el tecnoestrés. Esa necesidad que tienen los adolescentes de estar constantemente conectados».

La iniciativa española es seguida de cerca por otros países europeos. Francia, Portugal, Dinamarca y Grecia avanzan en adoptar restricciones similares, bajo el prisma de los efectos poco saludables que desencadenan las redes. Australia está en la vanguardia de la regulación digital desde que, en diciembre, se convirtió en el primer país del mundo en prohibir el uso de RRSS a los chavales de menos de 16 más allá del ámbito escolar.

Expertos y educadores llevan tiempo advirtiendo que las redes son la puerta de entrada a distintos problemas y amenazas. «El 50% de los chavales está contactando con desconocidos y el 30% está incorporándolo a sus redes personales» cuenta a ‘Informe Semanal’ Nacho Guadix, responsable de Educación y Derechos Digitales de UNICEF España. Adultos como Jaime Muelas, padre de Lara (13 años), lo tienen claro: «creo que las empresas deben controlar un poco más el tipo de contenidos que se suben, quiénes lo suben, quién está detrás». En Los Ángeles, ha arrancado precisamente esta semana un juicio histórico contra las grandes tecnológicas Meta y Google acusadas de promover la adicción. El caso podría establecer un precedente jurídico para una gran cantidad de litigios en Estados Unidos contra las plataformas.

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