El cáncer que se puede evitar: siete millones de casos al año dependen del estilo de vida

Un estudio sin precedentes en ‘Nature Medicine’ revela que casi el 40% de los diagnósticos globales son prevenibles. En España, el tabaquismo y el alcohol son los principales verdugos, mientras la obesidad gana terreno entre las mujeres y las infecciones marcan la desigualdad Leer Un estudio sin precedentes en ‘Nature Medicine’ revela que casi el 40% de los diagnósticos globales son prevenibles. En España, el tabaquismo y el alcohol son los principales verdugos, mientras la obesidad gana terreno entre las mujeres y las infecciones marcan la desigualdad Leer  

El cáncer no siempre viene en los genes. Nuestro estilo de vida marca qué opciones tenemos de desarrollar células malignas que lleven a una enfermedad que hoy sufren 32 millones de personas en el mundo. En una de las investigaciones más ambiciosas publicadas hasta la fecha, un equipo internacional de científicos ha puesto cifra a la prevención: 7,1 millones de casos al año.

Esa es la cantidad de nuevos diagnósticos que podrían evitarse si se actuara sobre 30 factores de riesgo modificables, concluye un trabajo publicado en Nature Medicine. El estudio, que analiza datos de 185 países, lanza un mensaje urgente a las autoridades sanitarias: el 37,8% de la carga global de cáncer está en nuestras manos.

Una de las conclusiones más impactantes del trabajo es la disparidad entre sexos. Mientras que el 45,4% de los cánceres en hombres son atribuibles a factores prevenibles, en las mujeres la cifra baja al 29,7%. En declaraciones a EL MUNDO, Hanna Fink e Isabelle Soerjomataram (esta última jefa de vigilancia en la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, IARC) explican que esta diferencia no es biológica, sino cultural y social.

«Más allá del tabaco, los hombres suelen tener trabajos con mayor exposición a carcinógenos ocupacionales (como el diésel o el amianto) y consumen alcohol en niveles más altos», señalan. Además, apuntan a una barrera psicológica: «Existe una menor utilización de los servicios de salud preventiva por parte de los hombres, reflejo de normas de género sobre la toma de riesgos y el autocuidado».

El análisis detallado para España revela una realidad propia. En nuestro país, el 43,1% de los casos en hombres y el 24,1% en mujeres son evitables. El tabaquismo sigue siendo el enemigo público número uno, responsable de más de 33.000 diagnósticos anuales entre ambos sexos. Sin embargo, el alcohol y la obesidad presentan matices preocupantes.

  • Total casos prevenibles: 69.425 personas al año.
  • Hombres: El 43,1% de sus cánceres son evitables (culpable tabaco).
  • Mujeres: El 24,1% de sus cánceres son evitables (culpable tabaco y obesidad)
  • Alcohol: 3.101 mujeres y 5.378 hombres enferman anualmente en España por su consumo

Jürgen Rehm, coautor del estudio y autoridad mundial en Epidemiología, es tajante respecto al consumo de alcohol, especialmente en la cultura mediterránea. «El alcohol es un factor de riesgo de cáncer clarísimo, y esto incluye a todo tipo de alcohol. El vino tinto causa el mismo cáncer que los licores destilados. Punto», afirma Rehm. Según los datos del anexo, el alcohol provoca en España más de 8.400 casos anuales. «La percepción pública del alcohol como carcinógeno es todavía muy baja. Necesitamos que la gente entienda que reducir la ingesta es una medida de prevención tan real como dejar de fumar».

Por otro lado, España muestra una tendencia preocupante en el peso corporal. El exceso de masa corporal (BMI alto) es el único factor de riesgo mayor donde la carga es superior en mujeres españolas (6.523 casos) que en hombres (4.301). Este factor está disparando especialmente los casos de cáncer de endometrio y mama post-menopáusico en nuestro país.

El estudio innova al aplicar un tiempo de latencia de 10 años. Es decir, los cánceres que vemos hoy son el resultado de cómo vivíamos en 2012. Esto plantea una pregunta inquietante: ¿qué pasará en la próxima década con el aumento del sedentarismo y la mala alimentación?

«Es muy probable que la fracción prevenible aumente», advierte Hanna Fink. «Si bien el tabaquismo está disminuyendo en algunos países de ingresos altos, factores como el alto BMI están aumentando en casi todo el mundo. El impacto de la obesidad que vemos hoy en jóvenes se manifestará con toda su crudeza en las próximas décadas».

Mientras que en España y Occidente el debate se centra en el estilo de vida, en las regiones con menos recursos la batalla es contra los microorganismos. Las infecciones (como el VPH, la Hepatitis B y C, o el H. pylori) son responsables del 10,2% de los cánceres globales.

Para Isabelle Soerjomataram, esta es la mayor injusticia sanitaria. «En el África subsahariana, el 30% de los cánceres en mujeres se deben a infecciones. El acceso a vacunas y antibióticos es la herramienta más infrautilizada. No se trata solo de que la gente cambie sus hábitos, sino de que los gobiernos garanticen la vacunación contra el VPH y el tratamiento contra el H. pylori«.

Al preguntarles por una medida única que pudiera implementarse mañana mismo, los autores coinciden en la regulación. Rehm aboga por leyes de salud pública más estrictas, similares a las vacunas: «Evitan la enfermedad antes de que aparezca».

Por su parte, Fink y Soerjomataram señalan al tabaco como la victoria más rápida: «Implementar plenamente las recomendaciones de la OMS (impuestos altos, espacios sin humo y prohibición de publicidad) sigue siendo la forma más eficaz de salvar vidas. Solo el tabaco causa el 15% de todos los nuevos casos de cáncer en el mundo».

La ciencia ha hablado: casi cuatro de cada diez tumores no tendrían por qué ocurrir. El informe de Nature Medicine no es solo una base de datos, es una hoja de ruta para el sistema sanitario español y mundial. El mensaje para el ciudadano es de empoderamiento, pero para los políticos es una demanda de acción: la prevención primaria es mucho más barata y humana que cualquier tratamiento de última generación.

«Es mejor no tener que hablar de cáncer porque lo hemos prevenido, que gastar cientos de millones en tratarlo», concluye Jürgen Rehm.

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