Cuando Mathieu Van der Poel acude a una carrera de ciclocrós, como la celebrada este domingo en Benidorm, él sale a ganar y el resto a tratar de ver quién hace segundo, que ya es mucho, ante un corredor que cada prueba que disputa se va reivindicando como el mejor de todos los tiempos en una disciplina que, gracias a su dominio, cautiva ahora mucho más que hace unas temporadas. Cuando Mathieu Van der Poel acude a una carrera de ciclocrós, como la celebrada este domingo en Benidorm, él sale a ganar y el resto a tratar de ver quién hace segundo, que ya es mucho, ante un corredor que cada prueba que disputa se va reivindicando como el mejor de todos los tiempos en una disciplina que, gracias a su dominio, cautiva ahora mucho más que hace unas temporadas.
Cuando Mathieu Van der Poel acude a una carrera de ciclocrós, como la celebrada este domingo en Benidorm, él sale a ganar y el resto a tratar de ver quién hace segundo, que ya es mucho, ante un corredor que cada prueba que disputa se va reivindicando como el mejor de todos los tiempos en una disciplina que, gracias a su dominio, cautiva ahora mucho más que hace unas temporadas.
Van der Poel ganó en Benidorm, lo que supuso el segundo triunfo del corredor neerlandés de sangre francesa en el circuito de la Costa Blanca. Y casi se podría afirmar que venció en casa porque pasa la temporada invernal en Xàbia ya que, aunque le guste el barro del cilocrós, huye del frío para entrenar, al igual que hace Remco Evenepoel, que vive en invierno también en tierras alicantinas. Dos extraños, ciertamente, en unos tiempos en la que la mayoría de profesionales de la bici residen en Andorra o en Mónaco.

No fue ninguna sorpresa, a pesar de que mantuvo en vilo a la organización hasta el sábado: ¿vengo o no? Quizás algún fijo de salida, capital que se negocia hasta última hora, tuvo algo que ver en las dudas del hijo de Adrie van der Poel y nieto de Raymond Poulidor.
La carrera, en cambio, como todas las que está corriendo esta temporada de ciclocrós, fue un recital para un solista sobre una bici con ruedas de tacos. Pasó primero en la primera de las ocho vueltas y así se mantuvo hasta el final. Nadie lo incordió, sobre todo porque Wout van Aert sigue convaleciente de la caída que se produjo a principio de mes. Entrena ya en la bici, pero todavía anda con dificultad y en ciclocrós hay que correr a pie muchas veces, aunque el circuito de Benidorm, con menos asfalto que en los tres años anteriores, apenas obligaba a los corredores a poner pie a tierra.
Llegó, vio y venció y cualquier otro resultado hubiese sido una tremenda sorpresa. Fue siempre en solitario mientras por detrás Felipe Orts, la estrella local, luchaba por ganarse un puesto en el podio. Orts, corredor de La Vila Joiosa, es el único corredor nacido lejos de Bélgica o los Países Bajos que respira el mismo aire de las estrellas de esta especialidad ciclista. Si se observa cualquier clasificación de las pruebas de la Copa del Mundo se verá que sólo aparecen nombres flamencos o neerlandeses, a excepción de Orts. Así que corriendo en casa todavía se animó. ¡Hasta levantó los brazos al cruzar la meta! y se concienció para ir muchas veces en segundo lugar y acabar en tercera posición por detrás del belga Thibau Nys, ganador de la edición de 2025, e hijo de Sven Nys, una antigua estrella del ciclocrós.
Van der Poel sumó así la décima victoria de la temporada en carreras de ciclocrós; todas las que ha disputado, seis de ellas pertenecientes a la Copa del Mundo. Le quedan aún tres pruebas antes del Mundial de la especialidad que se disputa el 1 de febrero en Hults (Países Bajos). Allí aspira a un octavo triunfo, algo que nadie ha logrado. Con siete victorias está empatado con el corredor belga Eric De Vlaeminck, que consiguió los arcoíris entre 1966 y 1973 cuando Poulidor, el abuelo, era una de las estrellas en el firmamento ciclista.
Diario de Mallorca – Deportes
