Iberdrola recurre el bloqueo de Trump a la fase final de su megaparque eólico marino en EE UU

Vineyard Wind, empresa conjunta de la filial estadounidense de Iberdrola, Avangrid, y el grupo inversor Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) han emprendido acciones legales contra la orden que paralizó una parte de las obras del parque eólico marino «Vineyard Wind 1», dictada por la Administración de Donald Trump el pasado diciembre.

La sociedad, que ha presentado una solicitud de orden de restricción temporal y de medidas cautelares preliminares ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Massachussetts, considera que la decisión recurrida «vulnera la legislación» y que, de no ser suspendida pronto, «provocará un perjuicio inmediato e irreparable al proyecto y a las comunidades».

En un comunicado, Vineyard Wind asegura que continúa colaborando con la Oficina de Gestión de la Energía Oceánica, la Oficina de Seguridad y Cumplimiento Ambiental, así como con otras partes interesadas y autoridades pertinentes de la Administración, para comprender las cuestiones planteadas en la orden.

El pasado 22 de diciembre, el Gobierno de Trump suspendió el arrendamiento a cinco grandes proyectos de energía eólica marina en la costa este del país, incluido el que encabeza Iberdrola en Massachusetts, en lo que se interpretó como un golpe para el desarrollo de este tipo de energías renovables en el país.

El Departamento del Interior amparó su decisión en «los riesgos para la seguridad nacional identificados por el Departamento de Guerra en informes clasificados recientemente elaborados». El texto no brindó más detalles sobre cuáles eran esos riesgos.

Fuentes de Iberdrola aclararon entonces que el parque de Vineyard Wind ya tiene en funcionamiento el 80% de sus aerogeneradores, los cuales producen energía desde hace meses para cerca de 400.000 hogares en Massachusetts.

Es más, la orden permite explícitamente continuar la operación con ese 80% de las turbinas. Por tanto, desde la energética española no esperan que la decisión de la Administración Trump genere impactos en las cuentas.

Precedentes favorables

Además de «Vineyard Wind 1», los otros cuatro desarrollos afectados son «Revolution Wind» y «Sunrise Wind», en Rhode Island; «CVOW Commercial», cerca de Virginia; y «Empire Wind 1», en el litoral neoyorquino y que ha contado con la participación de la empresa de ingeniería española Esteyco.

En las últimas semanas, la multinacional energética danesa Ørsted también ha llevado a la Justicia estadounidense la paralización de su proyecto «Revolution Wind».

Por lo pronto, un tribunal federal ha concedido una medida cautelar preliminar que permite reanudar su construcción, tal como ha revelado la compañía esta misma semana.

El pasado 7 de enero, Ørsted avanzó una nueva demanda contra la Administración Trump para revocar la paralización, en este caso, del parque «Sunrise Wind».

Los tribunales también han dado el visto bueno a la cautelar solicitada por Equinor para «Empire Wind 1», lo que permite a la noruega retomar las obras en esta instalación.

 La filial de la eléctrica española considera que la paralización de las obras de «Vineyard Wind 1» vulnera la legislación a pesar de que ya tiene operativo el 80% del parque  

Vineyard Wind, empresa conjunta de la filial estadounidense de Iberdrola, Avangrid, y el grupo inversor Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) han emprendido acciones legales contra la orden que paralizó una parte de las obras del parque eólico marino «Vineyard Wind 1», dictada por la Administración de Donald Trump el pasado diciembre.

La sociedad, que ha presentado una solicitud de orden de restricción temporal y de medidas cautelares preliminares ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Massachussetts, considera que la decisión recurrida «vulnera la legislación» y que, de no ser suspendida pronto, «provocará un perjuicio inmediato e irreparable al proyecto y a las comunidades».

En un comunicado, Vineyard Wind asegura que continúa colaborando con la Oficina de Gestión de la Energía Oceánica, la Oficina de Seguridad y Cumplimiento Ambiental, así como con otras partes interesadas y autoridades pertinentes de la Administración, para comprender las cuestiones planteadas en la orden.

El pasado 22 de diciembre, el Gobierno de Trump suspendió el arrendamiento a cinco grandes proyectos de energía eólica marina en la costa este del país, incluido el que encabeza Iberdrola en Massachusetts, en lo que se interpretó como un golpe para el desarrollo de este tipo de energías renovables en el país.

El Departamento del Interior amparó su decisión en «los riesgos para la seguridad nacional identificados por el Departamento de Guerra en informes clasificados recientemente elaborados». El texto no brindó más detalles sobre cuáles eran esos riesgos.

Fuentes de Iberdrola aclararon entonces que el parque de Vineyard Wind ya tiene en funcionamiento el 80% de sus aerogeneradores, los cuales producen energía desde hace meses para cerca de 400.000 hogares en Massachusetts.

Es más, la orden permite explícitamente continuar la operación con ese 80% de las turbinas. Por tanto, desde la energética española no esperan que la decisión de la Administración Trump genere impactos en las cuentas.

Precedentes favorables

Además de «Vineyard Wind 1», los otros cuatro desarrollos afectados son «Revolution Wind» y «Sunrise Wind», en Rhode Island; «CVOW Commercial», cerca de Virginia; y «Empire Wind 1», en el litoral neoyorquino y que ha contado con la participación de la empresa de ingeniería española Esteyco.

En las últimas semanas, la multinacional energética danesa Ørsted también ha llevado a la Justicia estadounidense la paralización de su proyecto «Revolution Wind».

Por lo pronto, un tribunal federal ha concedido una medida cautelar preliminar que permite reanudar su construcción, tal como ha revelado la compañía esta misma semana.

El pasado 7 de enero, Ørsted avanzó una nueva demanda contra la Administración Trump para revocar la paralización, en este caso, del parque «Sunrise Wind».

Los tribunales también han dado el visto bueno a la cautelar solicitada por Equinor para «Empire Wind 1», lo que permite a la noruega retomar las obras en esta instalación.

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