RTVE cerró este jueves la primera edición de «Hasta el fin del mundo», un programa que, lejos de ser un simple reality de famosos, se convirtió en una prueba de resistencia emocional y física para sus participantes. Jedet y Andrea Compton se alzaron como las ganadoras tras recorrer más de 15.000 kilómetros por ocho países y 60 días de viaje. Su victoria, sin embargo, se produjo en un contexto inédito: la etapa final tuvo que ser modificada por causas meteorológicas extremas.
El recorrido culminaba en Ushuaia, Argentina, pero los fuertes vientos y el riesgo de quedar aislados en el Estrecho de Magallanes obligaron a evacuar a los concursantes. La organización trasladó el punto final a Tierra del Fuego, donde comenzó una última carrera marcada por la tensión logística y la incertidumbre real. Todos los equipos llegaron creyendo ser los primeros, lo que subrayó aún más la sorpresa del resultado.
La clasificación final situó a Aldo Comas y José Lamuño en segundo lugar, seguidos por Rocío Carrasco y Anabel Dueñas. Nía y J Kbello fueron cuartos; Alba Carrillo y Cristina Cifuentes, quintas; y cerraron la tabla Yolanda Ramos con su sobrina Ainoa Olivares. Cada equipo terminó su viaje con una mochila llena de anécdotas y aprendizajes, pero el contraste entre unas y otras fue especialmente notorio.
Jedet protagonizó uno de los momentos más personales del programa al reconocer que este viaje la había «sanado». “Este viaje me ha salvado, puedo con cualquier cosa”, confesó, sin imposturas. Para una artista que aseguró cargar con un «año de mierda», la experiencia no fue solo una competición sino una especie de redención. La televisión, a veces, también ofrece espacio para desnudarse sin espectáculo.
Otros momentos destacaron por lo inesperado o lo entrañable: desde los trabajos temporales que desempeñaron los equipos (desde limpiar barcos hasta cortar madera), hasta el humor constante de Yolanda Ramos y Ainoa, que, pese a las dificultades, mantuvieron el tono desenfadado. ocío Carrascoo, por su parte, dejó una reflexión que resonó: “Me he dado cuenta de que sigo siendo la que era y que estoy bien”.
«Hasta el fin del mundo» se despidió dejando claro que sus protagonistas no fueron solo los paisajes o los retos físicos. Lo humano se impuso. Las emociones, reales o no, tuvieron un peso decisivo. Y en esa montaña rusa de vivencias, Jedet y Andrea Compton no solo ganaron un programa. Se impusieron a sí mismas.
Una etapa final marcada por la incertidumbre, cambios de guion y confesiones que hicieron del desenlace algo mucho más profundo que una simple competición
RTVE cerró este jueves la primera edición de «Hasta el fin del mundo», un programa que, lejos de ser un simple reality de famosos, se convirtió en una prueba de resistencia emocional y física para sus participantes. Jedet y Andrea Compton se alzaron como las ganadoras tras recorrer más de 15.000 kilómetros por ocho países y 60 días de viaje. Su victoria, sin embargo, se produjo en un contexto inédito: la etapa final tuvo que ser modificada por causas meteorológicas extremas.
El recorrido culminaba en Ushuaia, Argentina, pero los fuertes vientos y el riesgo de quedar aislados en el Estrecho de Magallanes obligaron a evacuar a los concursantes. La organización trasladó el punto final a Tierra del Fuego, donde comenzó una última carrera marcada por la tensión logística y la incertidumbre real. Todos los equipos llegaron creyendo ser los primeros, lo que subrayó aún más la sorpresa del resultado.
La clasificación final situó a Aldo Comas y José Lamuño en segundo lugar, seguidos por Rocío Carrasco y Anabel Dueñas. Nía y J Kbello fueron cuartos; Alba Carrillo y Cristina Cifuentes, quintas; y cerraron la tabla Yolanda Ramos con su sobrina Ainoa Olivares. Cada equipo terminó su viaje con una mochila llena de anécdotas y aprendizajes, pero el contraste entre unas y otras fue especialmente notorio.
Jedet protagonizó uno de los momentos más personales del programa al reconocer que este viaje la había «sanado». “Este viaje me ha salvado, puedo con cualquier cosa”, confesó, sin imposturas. Para una artista que aseguró cargar con un «año de mierda», la experiencia no fue solo una competición sino una especie de redención. La televisión, a veces, también ofrece espacio para desnudarse sin espectáculo.
Otros momentos destacaron por lo inesperado o lo entrañable: desde los trabajos temporales que desempeñaron los equipos (desde limpiar barcos hasta cortar madera), hasta el humor constante de Yolanda Ramos y Ainoa, que, pese a las dificultades, mantuvieron el tono desenfadado. ocío Carrascoo, por su parte, dejó una reflexión que resonó: “Me he dado cuenta de que sigo siendo la que era y que estoy bien”.
«Hasta el fin del mundo» se despidió dejando claro que sus protagonistas no fueron solo los paisajes o los retos físicos. Lo humano se impuso. Las emociones, reales o no, tuvieron un peso decisivo. Y en esa montaña rusa de vivencias, Jedet y Andrea Compton no solo ganaron un programa. Se impusieron a sí mismas.
Programación TV en La Razón
