El Mallorca está obligado a dar la talla ante el jefe

Andy Kohlberg llegó este miércoles a Mallorca en una de las semanas más delicadas que ha vivido el club desde que asumió la presidencia. En un contexto en el que su presencia no suele ser habitual, la noticia radica precisamente en que el máximo dirigente de la entidad bermellona se encuentra en la isla y presenciará este sábado el encuentro entre el Mallorca y el Athletic Club en Son Moix. Andy Kohlberg llegó este miércoles a Mallorca en una de las semanas más delicadas que ha vivido el club desde que asumió la presidencia. En un contexto en el que su presencia no suele ser habitual, la noticia radica precisamente en que el máximo dirigente de la entidad bermellona se encuentra en la isla y presenciará este sábado el encuentro entre el Mallorca y el Athletic Club en Son Moix.  

Andy Kohlberg llegó este miércoles a Mallorca en una de las semanas más delicadas que ha vivido el club desde que asumió la presidencia. En un contexto en el que su presencia no suele ser habitual, la noticia radica precisamente en que el máximo dirigente de la entidad bermellona se encuentra en la isla y presenciará este sábado el encuentro entre el Mallorca y el Athletic Club en Son Moix.

El duelo ante el conjunto bilbaíno se presenta como un punto de inflexión. El resultado y, sobre todo, la imagen del equipo pueden servir para rebajar la tensión acumulada en el entorno o, por el contrario, intensificar un clima de inquietud que se ha ido instalando en las últimas semanas. En caso de que el equipo vuelva a no ofrecer respuestas sobre el césped, es posible que el malestar de una parte de la afición se haga más visible, tanto hacia los futbolistas como, especialmente, hacia los despachos.

El pasado domingo, tanto en Vallecas como posteriormente en Son Moix, ya se percibieron muestras de descontento dirigidas a Pablo Ortells y Alfonso Díaz por parte de un sector del mallorquinismo. Este sábado, si el resultado no acompaña frente al Athletic, ese malestar podría ampliarse y no quedar circunscrito a un grupo reducido de aficionados, sino extenderse a una mayor parte del estadio. En ese escenario, el foco no solo recaería sobre el director deportivo y el CEO de Negocio, sino también sobre el propio Kohlberg, como máximo responsable del proyecto.

El Mallorca atraviesa uno de los momentos más comprometidos de la última década y será el estadounidense quien deba liderar la toma de decisiones en un contexto especialmente sensible. Su desplazamiento a la isla ya estaba previsto, con la intención de permanecer hasta febrero para seguir de cerca la planificación del mercado de fichajes, pero las derrotas consecutivas ante el Girona (1-2) y el Rayo Vallecano (2-1) han reforzado la necesidad de su presencia en un momento clave.

Con una situación clasificatoria y anímica compleja, y con el presidente en el palco, el equipo y Arrasate están ante una oportunidad para ofrecer una respuesta convincente. El mallorquinismo necesita señales positivas a corto plazo, y en este contexto son los futbolistas quienes tienen la capacidad inmediata de proporcionarlas.

 Diario de Mallorca – Deportes

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