La sombra de una posible destitución de Jagoba Arrasate al frente del Mallorca si los resultados no empiezan a llegar sobrevuela desde hace tiempo Son Moix. No residir con asiduidad en los puestos de descenso, a pesar de tenerlos siempre a menos de un partido de distancia, es el gran salvaguardo del técnico bermellón. Tan solo ocho victorias en todo 2025 (cuatro esta temporada) es un bagaje muy pobre para cualquier club de Primera. De hecho, los números apenas se sostienen y por ahora el Mallorca tiene la suerte de que hay, por el momento, tres equipos peores. La sombra de una posible destitución de Jagoba Arrasate al frente del Mallorca si los resultados no empiezan a llegar sobrevuela desde hace tiempo Son Moix. No residir con asiduidad en los puestos de descenso, a pesar de tenerlos siempre a menos de un partido de distancia, es el gran salvaguardo del técnico bermellón. Tan solo ocho victorias en todo 2025 (cuatro esta temporada) es un bagaje muy pobre para cualquier club de Primera. De hecho, los números apenas se sostienen y por ahora el Mallorca tiene la suerte de que hay, por el momento, tres equipos peores.
La sombra de una posible destitución de Jagoba Arrasate al frente del Mallorca si los resultados no empiezan a llegar sobrevuela desde hace tiempo Son Moix. No residir con asiduidad en los puestos de descenso, a pesar de tenerlos siempre a menos de un partido de distancia, es el gran salvaguardo del técnico bermellón. Tan solo ocho victorias en todo 2025 (cuatro esta temporada) es un bagaje muy pobre para cualquier club de Primera. De hecho, los números apenas se sostienen y por ahora el Mallorca tiene la suerte de que hay, por el momento, tres equipos peores.
A pesar de que Arrasate puede parecer que está en la cuerda floja a ojos de los aficionados, que especialmente a través de redes sociales reclaman un cambio en el banquillo para impulsar a un equipo que se está cayendo, lo cierto es que cuenta con el beneplácito de Pablo Ortells y su política no intervencionista. El director deportivo, que cumplirá dentro de poco seis años desde su llegada a la entidad procedente del Villarreal, se ha decantado siempre por un estilo conciliador y flexible en cuanto a los relevos en el banquillo cuando la permanencia en Primera División ha corrido serio riesgo.
Su primera gran decisión, una vez certificado el descenso del equipo a Segunda División en la 2019/20 y confirmada la marcha de Vicente Moreno al Espanyol, fue la contratación de Luis García Plaza. Una opción que salió muy bien, ya que el Mallorca regresó a la máxima categoría por la vía rápida y con una puntuación espectacular.
Sin embargo, al siguiente curso en Primera la temporada no tuvo nada que ver. Se arrancó bien, con solo una derrota en cinco partidos, seguido de solo una victoria en los siguientes doce partidos. Otro triunfo más rompió la racha, para llegar a continuación cinco encuentros más sin ganar. Dos victorias seguidas fueron acompañadas de seis derrotas consecutivas que metieron al equipo por primera vez en descenso. Ello llevó al club y a Ortells a tomar la decisión de destituir de su cargo a Luis García Plaza. Ocurrió en la jornada 29 del campeonato, a mitad de marzo, con un saldo de seis triunfos, ocho empates y quince derrotas.
Al técnico madrileño le sustituyó en el cargo Javier Aguirre, que consiguió salvar al equipo de una manera agónica, al curso siguiente, apoyado en un gran Kang In Lee y los 15 goles de Muriqi, consiguió tener al Mallorca en la pelea por Europa prácticamente hasta el final de Liga. Y la temporada siguiente, llevó al equipo a la final de la Copa del Rey.
Sin embargo, en ese mismo curso, la dirección deportiva ya empezó a tener claro que quería un cambio de entrenador. Aquel año, por comparar, el Mallorca de Aguirre solo logró un triunfo en los primeros quince partidos, aunque curiosamente tenía los mismos puntos que el Mallorca actual de Arrasate, estando a tres de las posiciones de descenso. La temporada, al margen del torneo copero, fue decepcionante y a pesar de que salvó la categoría a poco del final, Ortells y el club no estimaron necesario renovar al técnico mexicano y en junio se separaron sus caminos.
El siguiente elegido ya fue el de Berriatua, que logró una gran primera vuelta de treinta puntos y una segunda decepcionante de dieciocho, al igual que la primera de esta campaña actual. La confianza en el preparador vasco sigue siendo la misma por parte de la dirección deportiva, especialmente Aritz Aduriz, y no parece que se vaya a apostar por un cambio en el corto plazo.
Sin embargo, si la mala dinámica del Mallorca no empieza a parar y los resultados positivos, más allá de si se practica un buen o mal juego, los nervios en el ambiente irán en aumento. Si el equipo cae a posiciones de descenso, algo que está esquivando con gran fortuna gracias al demérito de sus rivales, todos los ojos de los aficionados estarán puestos en la figura de Arrasate, pero especialmente en la de Pablo Ortells.
Diario de Mallorca – Deportes
